En medio de un clima de incertidumbre económica, el Consello Económico Social (CES) ha puesto en evidencia la alarmante desigualdad que se está profundizando en diversas regiones de Galicia. Su último informe, presentado por el presidente Manuel Pérez, destaca un entorno de "gran inestabilidad" y un "aumento constante de los precios", especialmente en el sector inmobiliario, lo que está convirtiendo las brechas sociales en abismos preocupantes.
A pesar de que el informe señala un progreso global en la reducción de la pobreza y desigualdad en Galicia, las cifras son engañosas. Algunas provincias, como Lugo y áreas específicas como O Carballiño y O Morrazo, han registrado un aumento en estas problemáticas. Pérez, al entregar el documento al presidente del Parlamento gallego, Miguel Santalices, enfatizó que la memoria debe interpretarse como una representación precisa de la situación actual del país.
El CES advierte que el incremento en el costo de vida afecta de manera desproporcionada a las capas más vulnerables de la sociedad, y ha subrayado la creación de una "brecha cada vez más amplia" entre las distintas clases sociales. Aunque hay ostensibles mejoras en el conjunto de Galicia, la entidad recuerda que las recientes turbulencias económicas son un recordatorio de la relevancia del sistema de protección social, el cual se manifiesta como un baluarte para mitigar dichos efectos adversos.
En este sentido, el sistema de protección social no solo es necesario, sino que se debe fortalecer para asegurar la equidad y la justicia social. Para muchas familias gallegas, las prestaciones y subsidios se han vuelto la principal, si no la única, fuente de ingresos. En la actualidad, un 35,8% de los ingresos de los hogares en Galicia provienen de estas ayudas, alcanzando hasta un alarmante 41,2% en la provincia de Ourense.
En contraste, las provincias de Pontevedra, Ourense y A Coruña han experimentado una caída en las tasas de pobreza, mientras que Lugo ha visto un aumento del 1%. El CES también ha señalado que el análisis geográfico revela disparidades significativas, con incrementos preocupantes en las tasas de pobreza en áreas como A Mariña y Lugo Sur, que han excedido los cinco puntos porcentuales.
La salud es otro tema crítico abordado en el informe del CES, que destaca cómo el estancamiento en los tiempos de espera en la atención sanitaria ha llevado a un incremento de la preocupación ciudadana, especialmente desde la pandemia del COVID-19. El presidente del CES apunta también a factores como el envejecimiento poblacional y la noción de que "la oferta crea su propia demanda" para explicar esta situación compleja.
Ante la crisis en la atención primaria, hay un consenso sobre la necesidad de aumentar la cantidad de profesionales en este sector, incluyendo la salud mental, para enfrentar la creciente demanda. Además, el informe menciona la preocupación por los incendios forestales en Galicia y sus devastadores efectos en la economía local, subrayando su impacto negativo sobre la producción agrícola y el empleo en áreas rurales.
En el ámbito educativo, el CES ha advertido sobre las significativas disparidades en la educación rural, señalando la importancia de políticas centradas en esta área para alcanzar objetivos educativos a nivel nacional y europeo. A pesar de un crecimiento en los últimos años, en el curso 2022-2023 se observó una reducción en el número de alumnos en colegios rurales, lo que representa un reto adicional ante una tasa de abandono escolar que ya supera el 10%.
Finalmente, el informe aborda el tema de la inversión en investigación y desarrollo (I+D), donde Galicia se sitúa entre las comunidades autónomas con menor gasto por investigador. Con una cifra de 106.310 euros en 2023 frente a una media estatal de 127.849 euros, se hace evidente la necesidad de un impulso significativo en este ámbito, especialmente considerando los desafíos derivados del envejecimiento poblacional y el aislamiento en áreas rurales.
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