Crónica Galicia.

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Cinco municipios del Camino Francés concentran el 80% del turismo, cuestionando su sostenibilidad.

Cinco municipios del Camino Francés concentran el 80% del turismo, cuestionando su sostenibilidad.

En el contexto actual del Camino de Santiago, especialmente en su emblemática ruta del Camino Francés, surgen diversos desafíos que afectan tanto su carácter simbólico y espiritual como su viabilidad a largo plazo. A pesar de su popularidad, la ruta enfrenta problemas significativos como la masificación, el relevo generacional y, más crucialmente, la asimetría territorial. Esta desigualdad entre las localidades por las que transita exige una gestión cuidadosa y adaptada a cada región, en lugar de tratar el camino como un único activo homogéneo.

Un informe reciente elaborado por la Asociación de Municipios del Camino de Santiago revela un "marcado desequilibrio territorial" a lo largo de esta histórica vía. De las 115 localidades que forman parte del Camino desde su llegada a España hasta Santiago de Compostela, solo cinco ciudades concentran el 70% de la población y el 80% del empleo vinculado al turismo. Estas urbes son Santiago, Burgos, León, Logroño y Pamplona, que se erigen como los epicentros de actividad a lo largo de la ruta.

Este fenómeno se traduce en que estas cinco localidades atraen el 68% de los peregrinos, a pesar de representar únicamente el 4% del total de ayuntamientos que forman el popular Camino Francés, el cual es elegido por casi la mitad de los caminantes. En contraste, el estudio señala que hay un 28% de municipios, la mayoría de ellos rurales, que enfrentan una demografía desafiante y que podrían comprometer su funcionalidad en el futuro, ya que obtienen beneficios económicos significativamente menores.

Entre estos municipios marginados se encuentran muchas localidades gallegas, como Arzúa, Monterroso, Palas de Rei y Triacastela, así como otros 24 en la cornisa cantábrica. Estos pequeños ayuntamientos, que solo albergan el 3% de la población total y generan apenas el 1% del empleo turístico asociado al camino, apenas reciben un 5% del flujo de visitantes.

El informe también distingue entre distintos grupos de municipios a lo largo del Camino. En primer lugar, se identifican localidades industriales en transformación que enfrentan desafíos demográficos y tasas de desempleo elevadas, representando un 41% de los municipios del Camino, con ejemplos como Melide y Sarria. Estos localidades apenas alcanzan el 18% del empleo en el sector turístico.

Por otro lado, se han identificado 31 municipios rurales, ninguno de ellos en Galicia, que muestran un "cierto dinamismo" en sectores distintos al turismo, aunque siguen enfrentando problemas de falta de población y dificultades de acceso a servicios fondamentales.

Esta notable diversidad de realidades en torno al Camino destaca la necesidad de manejar la variedad en lugar de buscar soluciones generales aplicables a toda la ruta. Ahora más que nunca, es crucial reconocer los diferentes contextos y desafíos que enfrentan los ayuntamientos a lo largo de este recorrido.

Desde la Asociación de Municipios del Camino de Santiago enfatizan que el Camino Francés no puede ser considerado una línea uniforme ni un producto turístico simple, sino que es una infraestructura compleja que conecta municipios con realidades sociales, económicas y demográficas variadas. La sostenibilidad a largo plazo del Camino, sostienen, depende de esta capacidad para aceptar y gestionar su diversidad.

Además, el informe resalta otros problemas apremiantes, como la masificación en ciertos tramos y épocas, así como el fenómeno de la "turistificación progresiva", lo que ha provocado una desconexión con las comunidades locales y su rica historia espiritual. En particular, se observa un descenso del 25% en las motivaciones religiosas de los peregrinos en los últimos 20 años.

En este nuevo contexto, los peregrinos que antes eran mayoritariamente europeos, con una fuerte conexión con la tradición jacobea y la espiritualidad, han sido sustituidos por viajeros de Asia y América que se acercan al Camino más como una experiencia turística que como una verdadera peregrinación. Esta transformación se ve reflejada en la carencia de narrativas que fortalezcan la dimensión simbólica, cultural e histórica del Camino, contribuyendo así a debilitar su esencia original.

El informe también señala que la "mercantilización" del Camino es impulsada, en parte, por la entrada de emprendedores ajenos a las comunidades locales, lo que puede generar un distanciamiento cultural. Esto es aún más notorio cuando los negocios operan con un enfoque más turístico que peregrino, lo que lleva a una transformación de los servicios ofrecidos y a un aumento de precios que ya no se alinean con las necesidades del peregrino tradicional.

Finalmente, los efectos de la turistificación también incluyen un flujo incrementado de personas, especialmente en verano, que impacta negativamente la vida cotidiana de muchos municipios, dejándolos prácticamente vacíos en otras épocas del año. Esta situación ha desencadenado problemas derivados de la masificación, como la presión sobre recursos locales, el aumento de los precios de la vivienda y otros problemas económicos que requieren una atención urgente por parte de todos los actores implicados.