• miércoles 07 de diciembre del 2022
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Condenan a 18 meses de prisión a una mujer de Ribadeo (Lugo) que maltrató a un perro hasta matarlo de apetito

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SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 Oct.

Una mujer habitante en el ayuntamiento lugués de Ribadeo fué sentenciada a 18 meses de prisión por maltratar a un perro al que llegó a matar de apetito tras sostenerlo semanas y meses con el bozal todo el tiempo puesto.

En su sentencia, emitida el pasado lunes y contra la que cabe recurso de apelación, el Juzgado de lo Penal número 1 de Lugo considera culpable de un delito de castigo animal a la mujer, a la que asimismo impone una inhabilitación en el transcurso de un periodo de 4 años para el ejercicio de profesión o comercio que tenga trato con animales.

La jueza considera demostrado que esta mujer tuvo encerrado a su perro, un cruce de labrador de un par de años, en una pequeña terraza de su residencia en Ribadeo. El animal tenía todo el tiempo puesto el bozal que, además de esto, tenía lleno de papeles para eludir que pudiera comer.

El perro estuvo en estas condiciones en el transcurso de un tiempo que la salón no pudo saber. Ingresó el 17 de mayo de 2018 en una clínica veterinaria de la ciudad "en estado de shock y con una situación de desnutrición severa, hipotermia, deshidratación, con los belfos del hocico inflamados y sin contestar prácticamente a estímulos".

Murió un día después, según el tribunal, "gracias a su deficitaria situación, derivada de la carencia de cuidados correctos" por la parte de la sentenciada, quien tuvo al animal encerrado y con el bozal puesto "a lo largo de semanas, o aun meses" hasta ocasionarle la desaparición por inanición, como recopila la sentencia.

Esta situación fue ratificada en la visión por una testigo, vecina de la procesada, que aseguró que el perro vivía en "condiciones paupérrimas, con el bozal puesto, lleno de papeles y sin agua ni camida".

Esta vecina vio al animal un único día, pero lo escuchaba sus quejidos todos los días. El fallo asimismo se refiere al testimonio de los veterinarios que lo atendieron y que comprobaron frente al tribunal que el perro "llevaba un buen tiempo en las peores condiciones" como se deducía del estado de su piel, su extrema delgadez y las fabricantes en el hocico que patentizaban que tenía el bozal puesto de manera incesante.

Así las cosas, la jueza decidió imponer la pena máxima sosprechada en el Código Penal por un delito de castigo animal.

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