Los sindicatos han lanzado una advertencia sobre la posibilidad de una huelga indefinida en el sector del transporte a partir de enero, si no se logran avances en las negociaciones laborales. Los trabajadores denuncian jornadas laborales que pueden alcanzar hasta 15 horas, mientras que sus salarios se limitan a 1.200 euros mensuales.
En Santiago de Compostela y A Coruña, el impacto de la huelga de transporte convocada por los sindicatos ha sido significativo, generando interrupciones durante el inicio del puente de la Constitución. Este primer día de paros ha dejado a cientos de viajeros varados en diversas estaciones de autobuses en A Coruña, Santiago y Ferrol.
Desde primeras horas de la mañana, los piquetes han estado activos en la estación intermodal de Santiago, lo que ha causado la paralización del transporte urbano y un incumplimiento de los servicios mínimos establecidos. No fue hasta varias horas después que algunos autobuses comenzaron a prestar servicio a rutas esenciales como la que conecta con el aeropuerto.
Un ejemplo de la situación ocurrió en la intermodal de Santiago, donde a media mañana un grupo de piquetes impidió que un autobús partiera hacia Vigo. Los pasajeros, obligados a sacar sus maletas del vehículo, no pudieron continuar con su viaje.
Muchos viajeros, que llevaban horas esperando, se encontraban desinformados sobre el estado del servicio. En las marquesinas, algunos desconocían el alcance de la huelga. Además, se han registrado actos vandálicos como el pinchazo de ruedas de varios autobuses.
En una conversación con Europa Press, dos jóvenes, Jairo y Gabriel, compartieron su frustración tras haber esperado más de cinco horas en la estación para viajar a Rianxo. "No ha salido ningún autobús desde que estamos aquí", relataron, señalando la falta de información sobre los servicios mínimos y la saturación de los trenes.
Un grupo de peregrinos que caminaba desde Sarria también se vio afectado por la huelga. Eduardo, uno de ellos, confesó que había comprado su billete sin saber que habría paros el viernes y que su intención era regresar a Sarria ese mismo día.
Los sindicalistas se congregaron en la entrada de la estación de autobuses bajo una pancarta que exigía un convenio justo, chantajeando a la Xunta y denunciando a la empresa Monbus. Gritaron consignas reivindicativas que denunciaban la situación actual y la falta de un convenio digno.
Las jornadas de huelga, organizadas por CIG, UGT y CC.OO., son una respuesta a la falta de progreso en las negociaciones y buscan un acuerdo colectivo que refleje las necesidades de los trabajadores. Se llevarán a cabo durante este mes en cuatro fechas específicas: 5, 12, 15 y 19 de diciembre, afectando a todos los servicios de transporte de la provincia, salvo la Compañía de Tranvías de A Coruña, que cuenta con un convenio propio.
Inácio Pavón, representante de CIG en Santiago, declaró que las estaciones de autobuses estaban completamente paradas y enfatizó el descontento del sector tras cuatro años de inacción en la actualización del convenio laboral. Calificó de insulto la oferta de un aumento del 1,2%, advirtiendo que la situación podría escalar hacia una huelga indefinida si sus demandas no son atendidas.
Pavón criticó a Monbus, la empresa que domina el sector, por imponer jornadas de trabajo agotadoras que los trabajadores ya no están dispuestos a aceptar. Martín Martínez, de UGT, también expresó su preocupación por el impacto de estas protestas en la ciudadanía, pero destacó que muchos empleados se ven obligados a trabajar largas horas por salarios bajos, lo que agrava la precariedad del sector.
En A Coruña y Ferrol, las movilizaciones continuaron, con manifestaciones que sumaron cientos de participantes, exigiendo mejoras laborales y condiciones dignas. En A Coruña, alrededor de 200 personas se concentraron en la Dirección General de Movilidad, mientras que en Ferrol también se realizaron protestas ante el edificio administrativo de la Xunta.
Isaac Vidal Otero, de CCOO, se mostró crítico con las condiciones de trabajo y las propuestas que se discuten en la mesa de negociaciones, advirtiendo que prácticamente no estaban funcionando los servicios mínimos. Aunque en Ferrol sí se cumplieron, en Santiago y A Coruña se registraron incumplimientos significativos.
Finalmente, fuentes de la Consellería de Presidencia, Xustiza e Deportes, responsables de la movilidad en la región, indicaron que la efectividad de los servicios mínimos a la mañana había sido del 59% en los contratos afectados y del 76% en el transporte escolar, aunque reconocieron que la presencia de piquetes complicaba las operaciones de autobuses en las principales ciudades afectadas.
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