• domingo 25 de septiembre del 2022
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El TS se soluciona y manda reiterar el juicio a un sacerdote con inconvenientes mentales que robó decenas y decenas de elementos religiosos

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Cree reportes médicos aportados por la familia del sacerdote, que padecía esquizofrenia y depresión

MADRID, 16 Jul.

El Tribunal Supremo (TS) ha anulado de manera parcial una sentencia por la que meses antes había culpado a prisión a un sacerdote por hurtar "decenas" de elementos religiosos, como cálices, un reclinatorio, misales o un mantón de la Virgen de los Dolores, en múltiples parroquias de Galicia. Los jueces acuerdan que la Audiencia Provincial de Lugo celebre nuevamente el juicio una vez que familiares informaran de que el sacerdote padecía inconvenientes mentales.

La Sala de lo Penal, en una sentencia a la que tuvo ingreso Europa Press, comprende que "se justifican enfermedades psíquicas" en el sacerdote "en la época de la comisión delictiva objeto como condena, pero asimismo la contrariedad derivada de esa dolencia para tener conciencia crítica de su accionar y de la extensión de su dolencia".

En octubre de 2021, exactamente la misma Sala calmó la condena que le había impuesto la Audiencia Provincial al reducirla a un par de años y medio de prisión y bajó la multa a 1.800 euros, puesto que en Lugo había sido culpado a tres años y medio de prisión, mucho más 2.700 euros de multa, como responsable de un delito continuado de apropiación incorrecta.

Después de esa sentencia, familiares del sacerdote aportaron en su segundo recurso frente al Alto Tribunal una sucesión de reportes médicos que acreditarían la presencia de trastornos esquizofrénico y depresivo mayor en el culpado en el momento en que sucedieron los hechos, con lo que el sacerdote habría actuado con sus facultades mentales perjudicadas.

Sobre por qué razón no había anunciado antes esos reportes, la defensa aducía que el culpado no era consciente entonces de su trastorno esquizofrénico, pero sí de tener depresión. Así, solicitó al Supremo la nulidad parcial de su sentencia y que devolviese las actuaciones a la Audiencia de Lugo para efectuar un nuevo juicio, en este momento sí incorporando como prueba el historial médico terminado del cura. También solicitó que un médico forense analice su estado de salud.

El Supremo asimismo ha anulado relativamente la sentencia de la Audiencia de Lugo, cuyo relato de hechos probados dio por acreditado que el sacerdote, nativo de 1980 y sin antecedentes penales, "se apoderó y también incorporó a su patrimonio decenas y decenas de elementos religiosos y de culto" con "ánimo de ilícito enriquecimiento" desde el instante en que fue nombrado párroco de distintas parroquias en los ayuntamientos de Ribadeo y Trabada a fines de 2008 por el obispo de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. Los recursos robados figuraban en el Inventario Artístico de Lugo, tal como en los de la Iglesia y el Ministerio de Cultura.

Muchos de esos elementos, enseña el Supremo, siendo recursos eclesiásticos, están sometidos a un régimen de particular naturaleza famoso por las leyes de Patrimonio Histórico y Cultural.

Hasta que fue cesado a inicios de 2012, el sacerdote cometió los latrocinios "en instantes no ciertos" y entregó a otro culpado ciertos de esos recursos, como una campana de hierro colado del siglo XVIII, una imagen de San Francisco del mismo siglo y 2 sagrarios. Eso lo cambió por 2 cuadros en una carpintería sabiendo que eran robados y terminó castigado a un año y tres meses de prisión.

Con el tiempo, el Obispado de Mondoñedo logró recobrar parte de lo robado: 2 ángeles, restos de una cómoda, crismeras de plata, candelabros de bronce o múltiples imágenes de beatos, "efectos todos ellos entregados de forma voluntaria" por el sacerdote tras ser cesado. Pero no se sabe el paradero de un mantón de la Virgen de los Dolores bordado en oro, cinco misales viejos, cruces, floreros, una mesa del siglo XVIII, una cómoda o un banco, entre otros muchos.

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