• miércoles 07 de diciembre del 2022
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"Eso no suena bien, pues no nos asistencia", afirma un superviviente del Pitanxo que le ha dicho la armadora

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VIGO, 15 Jun.

La armadora del 'Villa de Pitanxo', Pesquerías Nores Marín, habría pedido a Samuel Kwesi, entre los sobrevivientes del naufragio del pesquero gallego, que cambiase su versión sobre lo acaecido en la madrugada del pasado 15 de febrero a 450 km de la costa de Terranova (Canadá).

"Eso no suena bien, por el hecho de que no nos asistencia" serían ciertas expresiones que le habrían dicho desde la compañía a Kwesi a fin de que mintiese sobre lo que él mismo vivió a lo largo de los últimos minutos que el barco continuó flotando, según se desprende de la declaración del marinero frente a la Guardia Civil a la que tuvo ingreso Europa Press.

Samuel Kwesi había mantenido desde un comienzo una versión de los hechos frente a los marineros del 'Playa Menduiña 2', el barco que los salvó, asegurando que el Pitanxo había embarrado (el utensilio de pesca se había atascado en el fondo del mar), con lo que el barco se escoró y empezó a ingresar agua, realizando que más tarde se parase el motor.

Sin embargo, después varió sus expresiones tras ser presionado tanto por la armadora como por el capitán, Juan Padín. Aunque por último aceptó que eso no era verdad y volvió a contar exactamente el mismo alegato que había manifestado frente a los marineros del 'Playa Menduiña 2'.

"Eso no cuadra, es preferible decir que primero se paró el motor y después la maquinilla", le señalaron desde la compañía a Samuel Kwesi, según la declaración de este último frente a la Guardia Civil. Fue en nuestro 'Playa Menduiña 2', antes de llegar a tierra, en el momento en que en múltiples diálogos telefónicas con un responsable de la compañía, al que identifica, trataron de lograr que cambiase su versión.

Entre otras cuestiones, Samuel protege que la armadora le insistió en que no afirmara que el capitán no había dado la señal de abandono del buque, y en que asegurara que primero se paró el motor primordial y después las maquinillas de obtenida del utensilio.

Además, en una segunda llamada la compañía le dice que debía manifestar que habían efectuado ejercicios de salvamento y urgencia, a pesar de que el marinero afirma que jamás se realizaron.

En los días siguientes prosiguió recibiendo llamadas de la armadora, en las que siempre y en todo momento se ponía el foco en que cambiase tres puntos esenciales de su versión: "en relación a que primero se paró el motor primordial y después las maquinillas; que el capitán había dado la señal de abandono del buque y que se habían hecho simulacros de urgencia".

Preguntado por si acaso se sintió conminado o coaccionado, Samuel respondió a la Guardia Civil que no, que lo que hacía la armadora era señalarle lo que debía decir, pero lo afirmaba "con buenas expresiones y de manera amable". Sin embargo, no ha dicho lo mismo de Padín, el que insistía "de manera déspota que debía mudar esa versión".

Asimismo, tras ser salvados, a lo largo del viaje de regreso a España, el armador y el capitán le insistieron en que tras llegar a territorio nacional, al día después iba a haber una asamblea a las nueve de la mañana en la oficina de la compañía para tratar el tema de traer a su familia a Galicia.

Según expresiones de Samuel, los dos insistieron bastante en que asistiera, pero por último no lo logró, puesto que su madre adoptiva le aconsejó no ir y dejó de tener contacto tanto con la armadora como con el capitán.

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