El mundo de la literatura gallega se encuentra de luto tras la partida del notable poeta Bernardino Graña, quien falleció a la edad de 92 años en Nigrán, Pontevedra. Reconocido no solo por su poesía, Graña también exploró la literatura infantil y juvenil, el teatro y la novela, ofreciendo una interpretación singular de la figura de Jesús que se alejaba de la ortodoxia católica tradicional.
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 18 de enero. La Real Academia Galega (RAG) ha expresado su "hondo pesar" ante la pérdida de este "poeta del mar y del amor", en cuyas filas Graña era miembro numerario. Su legado y contribuciones a la cultura gallega serán recordados por generaciones.
El presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes, quien tuvo la oportunidad de editar algunas de las obras de Graña, subrayó que "Bernardino era una persona muy querida dentro y fuera de la Academia". Destacó su talento poético y su sensibilidad excepcional, recordando al poeta como un amigo "leal, alegre y cariñoso".
Los temas recurrentes en la obra de Graña abarcaron el amor, la ecología y la defensa de la naturaleza, evidenciando una inquebrantable lealtad a su tierra natal, Galicia, y en particular a la comarca de O Morrazo y sus rías. "El mar de Cangas y el mar en general", expresó Freixanes al resumir la esencia de su poesía.
Nacido en Cangas, Pontevedra, en 1932, Graña fue uno de los miembros fundadores del influente grupo Brais Pinto y adquirió una notable reputación tanto entre críticos como entre el público dentro de las letras gallegas. La belleza del paisaje, la riqueza de la lengua gallega, y las vivencias amorosas de su juventud, así como los entornos marineros que marcaron su vida, dejaron una profunda impresión en su obra lírica.
Durante su infancia, Graña vivió entre Cangas y Ribadavia, donde su padre dirigía una academia. Allí se convirtió en compañero de pupitre del también académico Xesús Alonso Montero. Su carrera comenzó cuando se unió al comité de redacción de la revista de poesía 'Alba' en Vigo, bajo la dirección de Ramón González Alegre. Tras completar sus estudios en Filología Románica en las universidades de Santiago de Compostela, Salamanca y Madrid, obtuvo su doctorado con una tesis dedicada a Miguel Torga, dedicándose posteriormente a la enseñanza como catedrático de Lingua e Literatura en diversas localidades de Galicia y otros lugares del Estado.
Ganador de varios certámenes de poesía durante las Festas Minervais en las décadas de 1950 y 1960, el primer libro de Graña, titulado 'Poema do home que quixo vivir', fue publicado en 1958 por el grupo Brais Pinto, que incluía a otros jóvenes intelectuales galleguistas como Xosé Luís Méndez Ferrín y Raimundo Patiño.
En 1966, lanzó 'Profecía do mar', considerado "uno de los libros más nobles de la poesía gallega contemporánea", según palabras de Ferrín. A su obra se sumaron posteriormente títulos como 'Non vexo Vigo nin Cangas' (1975), 'Sima-Cima do voar do tolo' (1984), el evocador 'Himno verde' (1992), 'Ardentía. Obra poética completa' (1995) y 'Luz de novembro' (1997).
Uno de sus títulos más aclamados, 'Se o noso amor e os peixes...', publicado en 1980, es un referente de la poesía amorosa en lengua gallega, destacándose el famoso poema 'Como hei vivir mañá sen a luz túa?'.
La obra de Graña también incluye poesía de denuncia civil, así como temas de ecologismo y homenajes a amigos o figuras admiradas, lo que refleja su versatilidad como poeta. Varios de sus poemas fueron adaptados a canciones por músicos destacados, como Suso Vaamonde, el dúo Mino e Mero y el grupo de rock cangués Astarot.
En el reconocimiento a su legado, Graña fue nombrado hijo predilecto de Cangas en 2022, y se destacó como un novelista tardío al recibir el Premio Eixo Atlántico en 2006 por su obra 'Protoevanxeo do neto de Herodes'. Su contribución a la literatura gallega perdurará en la memoria colectiva y en la riqueza cultural de Galicia.
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