En un claro ejercicio de defensa de la soberanía nacional, las fragatas 'Méndez Núñez' (F-104) y 'Blas de Lezo' (F-103), junto al patrullero 'Vigía', han llevado a cabo un seguimiento exhaustivo de diversas unidades navales rusas que transitaron por aguas españolas, específicamente en la costa gallega, el mar de Alborán y el Estrecho de Gibraltar. Este monitoreo subraya el compromiso de las Fuerzas Armadas con la seguridad de nuestros espacios marítimos.
El Ministerio de Defensa ha confirmado que la fragata 'Méndez Núñez' tomó la iniciativa al seguir a la agrupación rusa, que incluía la fragata 'Neustrashimyy' y el buque de aprovisionamiento 'Pashin', durante su trayecto frente a la costa gallega, hasta que abandonaron las aguas de interés en el mar Cantábrico. Una vez concluido este seguimiento, la responsabilidad fue transferida a un buque de la armada francesa, lo que pone de manifiesto la cooperación internacional en materia de defensa naval.
En una acción similar, la 'Blas de Lezo' se encargó de la vigilancia de la fragata rusa 'Almirante Golovko', acompañada por el buque de aprovisionamiento 'Vyazma' y el 'Kildin', un buque especializado en recolección de inteligencia. Este seguimiento se realizó también en aguas gallegas, donde la fragata española tomó el relevo de una embarcación de la 'Marine Nationale' francesa, desde el golfo de Vizcaya hasta el final de los espacios marítimos de interés. Posteriormente, la 'Blas de Lezo' cedió la responsabilidad al buque portugués, evidenciando una vez más la importancia de la colaboración entre naciones aliadas.
El patrullero 'Vigía' tuvo un papel fundamental al ser reasignado para monitorear la corbeta 'Merkury' durante su tránsito por el mar de Alborán rumbo al Estrecho de Gibraltar. En una demostración de capacidad y eficiencia, el 'Vigía' interceptó en aguas del Atlántico a la agrupación rusa, que incluía la fragata 'Almirante Golovko', el petrolero 'Vyazma' y el 'Kildin'. Esta operación de vigilancia continuó mientras la formación naval cruzaba el Estrecho hacia el Mediterráneo Oriental, reafirmando el compromiso de España con la seguridad marinera en sus aguas jurisdiccionales.
De acuerdo con el Ministerio de Defensa, estas misiones se inscriben dentro de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD), realizadas por los buques bajo el mando operativo del Mando Operativo Marítimo (MOM), quien actúa bajo las directrices del Mando de Operaciones (MOPS). Este enfoque es clave para mantener la integridad y la seguridad en áreas de soberanía española.
El Mando Operativo Marítimo (MOM), que rinde cuentas al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), se erige como un componente vital de la estructura operativa de nuestras Fuerzas Armadas. Su responsabilidad incluye el planeamiento, ejecución y supervisión de las operaciones de vigilancia y seguridad marítima, que son esenciales para proteger los intereses nacionales. La sede de este mando se localiza en Cartagena, donde se lleva a cabo una gestión coordinada de los recursos navales.
Las operaciones de vigilancia y disuasión permiten a nuestras Fuerzas Armadas no solo detectar amenazas de forma anticipada, sino también responder rápidamente ante posibles crisis que pudieran poner en riesgo la seguridad nacional, según ha informado el Ministerio. En tiempos de creciente tensión geopolítica, este tipo de vigilancia se convierte en un pilar esencial para la defensa de nuestros intereses.
Es destacable que los Mandos Operativos Terrestre (MOT), Marítimo (MOM), Aéreo (MOA), Ciberespacial (MOC) y Espacial (Moespa) conforman una estructura de Mandos Permanentes que operan de manera integrada. Alrededor de 3.000 efectivos de las Fuerzas Armadas participan diariamente en este tipo de operaciones, operando bajo el control del Mando de Operaciones, demostrando así la dedicación y el compromiso de España con la seguridad y defensa de su territorio y aguas.
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