SANTIAGO DE COMPOSTELA, 15 de febrero.
En la comunidad gallega, específicamente en las provincias de Lugo y Ourense, se ha celebrado con entusiasmo una nueva edición del Entroido, a pesar de que las lluvias han hecho acto de presencia, aunque de manera leve.
La aldea de Budián, que sufrió devastadores incendios en verano, fue el escenario de una de las festividades más importantes de su Entroido este domingo, 15 de febrero. En este lugar, la memoria de los trágicos sucesos de agosto y septiembre persiste, pero los habitantes han encontrado la fuerza para revitalizar sus tradiciones.
En 2021, un grupo de vecinos de Budián decidió recuperar una de las costumbres más singulares de la región, introduciendo los elementos festivos de 'Os Brancos', en donde interpretan a damas vestidas de blanco, y 'O Farranquí', personajes inspirados en la naturaleza y la fauna local.
Durante el evento, los participantes recorrieron las casas de la parroquia, siguiendo la costumbre de picar dulces, jamón o vino, un ritual que resuena con la esencia de la festividad.
Al finalizar su recorrido, los vecinos se reunieron en Budián para compartir una comida, reforzando la unión comunitaria en un momento de alegría.
En Ourense, los peliqueiros de Laza también marcaron su presencia en un día que atrajo a numerosos visitantes. Las calles de esta localidad se llenaron con estas figuras emblemáticas, que se caracterizan por su vestimenta compuesta de una máscara de madera, chaquetas adornadas con flecos, cencerros y una fusta.
La conselleira de Vivienda y Planificación de Infraestructuras, María Martínez Allegue, junto al conselleiro de Empleo, Comercio y Emigración, José González Vázquez, participaron en esta festividad, que se enriqueció con las actuaciones de las charangas Bandiños Band y Big Band.
Durante su asistencia, ambos dignatarios tuvieron la oportunidad de observar el ritual detrás de la vestimenta de los peliqueiros y se sumaron a la bienvenida a estas figuras centrales del Entroido de Laza, así como al tradicional reparto de bica.
La jornada se extendió a lo largo del día, animada por música, desfiles de carrozas y la orquesta Solara. Para cerrar con broche de oro, se organizó una verbena nocturna con Discomóvil Gramola, dejando a los asistentes con un recuerdo imborrable de la celebración.
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