• lunes 03 de octubre del 2022
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Galicia es pasto del "choque de trenes" incendiario y hay peligro de que especies no reconozcan el tiempo autóctono

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Picos, directivo de Forestales, solicita a los gobiernos que no "anden con desmesurados remilgos": intervención de tierras y consumo de cercanía

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 23 Jul.

La ola de incendios que prendió el 14 de julio después de las tormentas con descarga eléctrica reveló que Galicia ahora se encuentra dentro de los terrenos pasto de lo que el directivo de la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidade de Vigo, Juan Picos, definió como "choque de trenes".

Es decir, "2 evoluciones increíblemente perjudiciales" que han propiciado "un acontecimiento singular", el que "no está documentado" y sobre el que "hay causas muy probables" que apoyan que "jamás se haya dado antes" en la Comunidad gallega.

Este científico enseña a Europa Press que los hechos que se desencadenaron son consecuencia del "choque" de esas 2 situaciones: por una parte, un cambio climático "de fondo" en el que la vegetación está en peores condiciones vitales; y el cambio social y económico, que ha causado una acumulación de masa forestal. "En el momento en que chocan esos 2 trenes, el choque es realmente fuerte", ha mostrado.

En este sentido, indicó que más allá de que en la situacion del cambio climático, la solución debe ser "global"; para el 'tren' de social y económico "se puede accionar de forma local" y es en este ámbito en el que se ofrecen resoluciones: intervención de la tierra para gestionarla y ordenarla y consumo local como medida indirecta de "prevención".

Una de las cuestiones que estudian los científicos es la "recurrencia", esto es, en el momento en que los incendios "son muy usuales y muy intensos, la aptitud de restauración llega un instante en que desaparece". "Ni si bien le demos en todo momento de todo el mundo", ha asegurado, para muchos casos.

En Galicia ahora hay situaciones de este género, ha reconocido Juan Picos, quien dijo que, si bien logre "asombrar", una exhibe es el Monte Pindo. "Eso que nos llama tanto la atención, esos 'penedos' --rocas-- se ven pues una sección fundamental se lo llevó la lluvia", ha apuntado, al paso que ha reconocido que esa situación permitió, en su instante, "fertilizar rías". "Pero lo que nos quedan son piedras y entendemos que nos puede pasar", ha manifestado, en referencia a si se da esa recurrencia antes citada.

El especialista llama a "tomar medidas lo antes posible" y vió como punto a favor visto que no nos encontramos en época de lluvias profundas. Como contrapunto, ha recordado que todavía queda "bastante verano" y esto puede favorecer que prosigan los incendios.

"Es fundamental romper la espiral (de incendios) y que, al poco de que se recupere, vuelva a haber otro incendio, por el hecho de que esto puede conducir a etapas mucho más primitivas, a zonas de pequeño matorral y, sobre ahí, no va a medrar nada", ha apuntado.

De hecho, ha apuntado a entre los estudios completados por José Antonio Vega, catedrático y integrante del departamento del Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán, que apuntaba los "incipientes" efectos del cambio climático y en el que se recogía, por servirnos de un ejemplo, el descenso de la humedad en el sur de Ourense y Pontevedra, mucho más acuciado en la primera región, como un "síntoma" del cambio. A su vez, la baja humedad hace mayor sequedad del lote, y por consiguiente, mucho más peligro de combustión.

Esto, añadió Picos, mantiene un "debilitamiento de especies" por hallarse en tiempos "no tan correctos" para su supervivencia natural. Es decir, aquellas especies que estén "al máximo" de sus condiciones, van a ser mucho más "susceptibles" a plagas, pérdida de hojas o una peor situación sanitaria, puesto que ya que no se tienen la posibilidad de desplazar, "están en un ubicación no conveniente para ellos".

La erosión del suelo preocupa asimismo a las entidades ecologistas. Arco Iris, tomando los cálculos que hacen los edafólogos, advierte de que el peligro de erosión de los asoladores incendios que registró Galicia en los últimos días puede lograr las 768.000 toneladas de tierra vegetal.

Mientras, la asociación Amigos da Terra ha enviado un protocolo de actuación frente a la situación de hoy, con la intención de "no acrecentar el daño". Lo primero, apunta, es "eludir sacar restos quemados", ya que esa confusión de esqueletos "retienen toneladas de suelo".

Evitar pisar y circular por zonas quemadas, no diseminar semillas sin garantías y cobijos para animales, constituyen otras de las sugerencias de este protocolo.

Otras especies en riesgo son las abejas. De hecho, la Asociación de Apicultores de Galicia advierte de la situación de peligro que hay asimismo para las colonias. "Lo esencial es tener alimento para las colonias que subsistieron y ayudas a las explotaciones apícolas que no están perjudicadas de manera directa por el fuego pero sí su territorio floral", informan.

Juan Picos fue entre los especialistas que participó en la comisión de incendios del Parlamento de Galicia a causa de la ola de fuegos de 2017, tal como asimismo lo logró en la previo de 2007.

"Antes de una tercera comisión parlamentaria, el paso intrépido es mover las conclusiones que salieron de la segunda", ha manifestado en un reportaje con Europa Press, preguntado por la validez de esas conclusiones en un contexto en el que se dan a conocer, año tras años, incendios que asuelan una cantidad enorme de hectáreas. Picos apunta, no obstante, que se puede regresar a llegar a exactamente la misma conclusión de que el "inconveniente" es el "abandono" del rural y que no hay población "no que viva en el rural, sino más bien del rural", de ahí que apunta a pasos mucho más allí: "no tenemos la posibilidad de caminar con desmesurados remilgos jurídicos, hay que comenzar, si bien suene politicamente incorrecto, por la intervención de la tierra" para ponerla a generar y ordenarla y gestionarla.

Otra de las cuestiones que pone sobre la mesa es un cambio en la sociedad en los hábitos de consumo. "Una vez que hemos aceptado que el abandono es una amenaza, el consumo asimismo debe tener opciones precautorias, que seamos conscientes que en el momento en que adquirimos con origen local, asistimos a que personas contengan una explotación y hace una prevención (de incendios) indirecta. Esta resolución está en nuestros bolsillos, comedores institucionales, centros de salud", ha incidido.

Por ello, ha señalado que hay que "replantearse" la ley de contratos públicos si esta hace inviable beneficiar las concesiones con modelos locales. "La única forma de parar el segundo 'tren' es que logren sostenerse negocios ejecutables (en el rural), hay que remover esas barreras (legales) que nos hemos autoimpuesto", ha movido.

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