Galicia registra un avance positivo en la lucha contra incendios, con cuatro focos estabilizados el sábado.
A pesar de los esfuerzos por controlar la situación, Galicia sigue lidiando con varios incendios que mantienen su actividad en diferentes localidades de la región. En la provincia de Ourense, los fuegos en Chandrexa de Queixa, Vilariño de Conso y Carballeda de Valdeorras, así como en el municipio lucense de Carballedo, siguen siendo una preocupación para las autoridades y la población local.
La jornada del sábado, 23 de agosto, culminó con tres incendios activos, aunque se logró estabilizar tres de los incendios más significativos que habían estado arrasando la zona desde la semana anterior. La Consellería do Medio Rural, en sus actualizaciones recientes, reportó que no se habían detectado nuevos fuegos en las últimas 24 horas, lo cual es un alivio en medio de la crisis de incendios que afecta el área.
Los incendios que continúan activos representan una superficie devastada que asciende a aproximadamente 22.050 hectáreas. Si se toman en cuenta todos los fuegos sin extinguir en Galicia, esta cifra alcanza las 88.920 hectáreas, según la información proporcionada por la Xunta de Galicia.
Uno de los últimos incendios en estabilizarse fue el de Oia, sobre las 18:34 horas del sábado. Este fuego se había iniciado el jueves y provocó que se declarara la Situación 2, que ya ha sido retirada, debido a su cercanía con un núcleo poblacional. Las estimaciones indican que ha consumido alrededor de 70 hectáreas hasta el momento.
El incendio de Larouco, que ha sido catalogado como el más grande en la historia de Galicia, se dio por estabilizado el sábado por la mañana. Este fuego, que se había mantenido activo durante 11 días, arrasó cerca de 30.000 hectáreas desde su inicio el 13 de agosto. Su rápida propagación afectó a varios municipios de la provincia y llegó a cruzar a territorio lucense.
Además, otros incendios, como los de Oímbra y Xinzo de Limia, que juntas suman 17.000 hectáreas, así como el de A Mezquita, que ha quemado 10.000 hectáreas, fueron estabilizados durante la noche del viernes. Estos fuerongos destacan por ser de los más destructivos registrados en la comunidad gallega, afectando a numerosas poblaciones en Ourense.
En la provincia de Ourense, que ha sido la más golpeada por esta ola de incendios, dos fuegos continúan activos. El incendio en Carballeda de Valdeorras ha devorado 3.500 hectáreas y se origina en la localidad de Porto, en Zamora, cruzando a áreas de la Red Natura 2000. Por otro lado, el fuego en Chandrexa de Queixa y Vilariño de Conso presenta una evolución favorable, con solo uno de los focos, el de Vilariño, todavía activo.
Los incendios en Chandrexa comenzaron el 8 de agosto y han estado en el centro de atención desde el inicio de esta crisis. Mientras tanto, el fuego en Carballedo, que afecta 50 hectáreas, también sigue activo, lo que añade a la preocupación general sobre la situación de los bosques y la seguridad en la región.
Además de los incendios activos, otros fuegos han sido estabilizados en localidades como Carballeda de Avia y Beade, junto con varios otros en Vilardevós y Riós, mostrando que aún queda mucho trabajo por hacer para contener el avance y erradicar estos devastadores incendios que han afectado profundamente a la comunidad gallega.
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