• jueves 9 de febrero del 2023
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Galicia sobrepasa los 300 animales encallados en 2022: desde extraños zifios al primer tiburón solrayo

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Cemma prosigue con la restauración de la tortuga Nemiña tras dejar en libertad a perros chiquitos de lobos marinos llegados de las islas británicas y Francia

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 7 Ene.

Las costas gallegas registraron un total de 316 animales encallados durante 2022, 250 de ellos cetáceos, un número sobre la media de los últimos 30 años. Entre los ejemplares mucho más curiosos está la primera visita de un tiburón solrayo, tal como tres tipos distintas de zifios --una suerte de ballena con forma de delfín poco común--.

Así figura en el informe de forma anual efectuado por la Coordinadora para o Estudo 2 Mamíferos Mariños (Cemma), que recopila Europa Press, en el que resalta que este número de varamientos es "bastante mayor a la media de forma anual de las últimas tres décadas", que se ubica en 236.

Entre los 316 individuos, la distribución es la próxima: 250 cetáceos, 14 pinnípedos (como los leones marinos y focas), 38 tiburones, siete tortugas y siete lontras (nutrias). Por su parte, el 54% de los cetáceos son delfines recurrentes.

El 17% de los atendidos fueron ejemplares encallados vivos. Aquí, resaltan tres delfines recurrentes que lograron ser salvados en Boiro, tal como otros 13 que fueron reintroducidos por los propios alertantes en Ponteceso.

La mayoría de estos animales quedan encallados en las Rías Baixas, el 62% entre A Guarda y Fisterra. No obstante, todos y cada uno de los lobos marinos están en la región norte de Galicia, ya que son perros chiquitos de colonias de cría de las islas británicas y Francia.

Si bien una gran parte de estos ejemplares se muestran entre enero y marzo, Cemma enseña que este fenómeno "por el momento no es solo único en invierno", ya que en los últimos años se comprueban picos a lo largo del verano.

También llama la atención sobre el "prominente número" de 'arroaces' (delfín mular) detectados, que fueron cerca de una treintena, en el momento en que hace diez o 15 años suponían la mitad, cuenta Cemma.

Galicia tiene documentada la existencia de cerca de treinta especies de cetáceos, si bien no de año en año se muestran todas y cada una. En 2022, llegaron por vez primera hasta tres especies distintas de zifios en exactamente el mismo ejercicio, que por estas costas solo hay un ejemplar por año en el más destacable de las situaciones. En aspecto, fueron zifios de tipo común (Cuvier), tal como de Blainville y Sowerdy. También se observó un cachalote pequeño.

Especial mención necesita la primera oportunidad que se avista en Galicia un tiburón solrayo ('Odontaspis ferox'). El ejemplar, de prácticamente tres metros y medio de longitud, fue tomado de manera accidental por un pesquero en el primer mes del verano en la ría de Arousa. Aunque fue liberado con vida, más tarde, se adentró en la ría para terminar fallecido en Vilanova de Arousa.

Este género de tiburón vive en aguas de todo el planeta, pero comunmente en zonas tropicales o de aguas tibias. Es recurrente en el Mediterráneo. Este ejemplar fue llevado al Hospital Veterinario Rof Codina, en Lugo, para efectuar un TAC de su cabeza para una investigación anatómico.

En lo tocante a la restauración que efectúa el Cemma de individuos, en todo el año pasado se realizó la de 4 lobos marinos --2 de ellos grises-- y 2 tortugas recurrentes.

Entre estos, una tortuga prosigue en restauración (llamada Nemiña), al paso que un cachorro de lobo marino murió tras llegar a Xove (Lugo) con "solo 13 kilogramos", en el momento en que estos ejemplares habitúa a tener entre 30 y 35 kilogramos tras el destete. Esto logró la restauración "realmente difícil", de manera que prosiguió adelgazando hasta su muerte. El resto lograron ser de nuevo liberados.

Precisamente, entre los inconvenientes que está todos los años en estos animales es la existencia de plásticos. La tortuga Nemiña, encontrada en la playa homónima de Muxía, llegó enmarañada en una confusión de cabos y un saco de rafia.

Otra actuación señalada fue la de desenterrar y adecentar el esqueleto de ballena común que se halló en 2019 en Ponteceso (A Coruña), lo que está designado a un futuro montaje en colaboración con el Municipio.

La Coordinadora para o Estudo 2 Mamíferos Mariños efectúa un rastreo desde 2019 del delfín solitario Confi, asimismo popular como Manoliño, en la ría de Muros-Noia. El pasado 30 de octubre, este mamífero apareció en el puerto de O Freixo, en Outes, con un arpón clavado.

Tras múltiples jornadas de intentos para lograr sacar el arpón al delfín, días después se comprobó que no tenía clavado el instrumento en el costado, al paso que se observó una mejora en la herida.

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