Un fallo en las comunicaciones desencadenó una situación de crisis en Galicia, llevando a que el servicio de emergencias 112 colapsara durante la tarde de este lunes.
A pesar de lo acontecido, la noche transcurrió en calma en la comunidad autónoma, a pesar de un apagón que se extendió hasta la madrugada. Este incidente forzó a las autoridades a implementar un operativo policial de gran envergadura para salvaguardar la seguridad pública.
De acuerdo con informaciones proporcionadas por la Delegación del Gobierno a Europa Press, el 112 gestionó cerca de 2.500 llamados y abordó más de 700 emergencias a lo largo del día, lo que representa casi el doble en comparación con las cifras del año anterior en la misma fecha.
Las situaciones más frecuentes en las primeras horas del apagón involucraron a individuos atrapados en ascensores, lo que llevó a la necesidad de asistencia por parte de los servicios de emergencia.
Durante la tarde, se registraron numerosas solicitudes de asistencia social, principalmente de personas con movilidad reducida debido al fallo en los ascensores, así como cuestiones relacionadas con equipos médicos como máquinas de oxígeno.
En la provincia de Pontevedra, un destacado despliegue de seguridad contó con la participación de 91 patrullas, entre las cuales se encontraban 60 de la Guardia Civil y 31 de la Policía Nacional. Este operativo fue descrito como "sin precedentes" por el subdelegado del Gobierno, Abel Losada.
Losada informó que las patrullas contaron con el apoyo de la Unidad de Seguridad Ciudadana y grupos rurales, además de contar con la colaboración de funcionarios voluntarios y altos mandos de ambos cuerpos. Los agentes realizaron rondas nocturnas en diversas localidades, abarcando desde áreas urbanas hasta entornos industriales.
Entre los incidentes que se investigan está el caso de un incendio que afectó a dos vehículos en Pontevedra, cuya causa aún se desconoce, así como la quema de varios contenedores en Marín, potencialmente vinculada a un individuo ya bajo sospecha.
A pesar de lo ocurrido, otras localidades reportaron un retorno a la "absoluta normalidad", con menos incidentes de lo habitual. Sin embargo, se llevaron a cabo rescates en ascensores y atención a pequeñas emergencias domésticas.
Losada también destacó que la caída de las comunicaciones complicó las labores de los servicios de emergencia, haciendo que el 112 no estuviera operativo durante un tiempo. En este contexto, valoró la contribución vital de los radioaficionados de la red Remer, que jugaron un papel esencial en la crisis.
Afortunadamente, no se reportaron accidentes graves en las carreteras de la provincia y la mayoría de los túneles permanecieron operativos, salvo el de Bouzas en Vigo, que tuvo que cerrarse temporalmente por problemas con las bombas de agua.
Además de reconocer el esfuerzo de los agentes de seguridad, Losada agradeció el comportamiento "ejemplar" de la ciudadanía y el estado de alerta del ejército, que estuvo preparado para actuar si se requería su intervención.
Fuentes de la Policía Nacional en Vigo corroboraron el ambiente de tranquilidad en la ciudad, donde también se llevó a cabo un refuerzo de la presencia policial durante la noche.
Según los informes, resultaron necesarias varias intervenciones hasta la 01:00 horas, relacionadas con la atención de personas con problemas de movilidad y otros inconvenientes de salud, los cuales fueron resueltos con la colaboración de los diferentes servicios de emergencia. Algunos pequeños incendios eléctricos fueron sofocados, causando únicamente daños materiales.
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