• jueves 9 de febrero del 2023
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Hace aparición en dependencias policiales en Madrid un legajo "irreconocible hasta hoy" con material sobre el 'caso Déborah'

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Entre el material, localizado tras unas reformas, hay un móvil sin tarjeta SIM, vídeos y fotografías

VIGO, 11 Sep.

La investigación judicial de la desaparición y desaparición de la joven viguesa Déborah Fernández-Cervera ha sumado en los últimos días un nuevo episodio insólito: la Unidad encargada de la investigación de estos sucesos, sucedidos en 2002, ha podido confirmar la aparición de un legajo "irreconocible hasta hoy" que tiene dentro efectos y documentos relacionados con la investigación, y que fué localizado en el contexto de unas proyectos de reforma en el Complejo Policial de Canillas en Madrid.

Así lo han afirmado la familia de la joven y su aparato jurídico, que recibieron esta novedad con "incredulidad y también indignación". Según han señalado, entre el material aparecido en dependencias policiales en Madrid (con ocasión de unas proyectos en el área de la UDEV Central), hay un móvil "sin tarjeta SIM", cintas de vídeo, fotografías y oficios policiales.

"¿De qué manera se probablemente halla escondido un móvil a lo largo de todos estos años? ¿Sin tarjeta SIM?", ha cuestionado la familia de Déborah, que ha recordado que este descubrimiento se genera exactamente en el instante en que la jueza de instrucción 2 de Tui (la que regula la investigación) ha rechazado la solicitud de saber sobre la cadena de custodia del disco duro del pc de la víctima (dispositivo que, según los peritos de Lazarus Technology, fue manipulado tras ser recogido por la Policía).

A esto hay que sumar, ha lamentado la familia Fernández-Cervera, la "negativa reiterada" de la jueza instructora a las necesidades de su aparato de abogados de que se incorporara a la causa el contenido de todos y cada uno de los legajos policiales de los que se tenía perseverancia hasta la actualidad.

La aparición nuevamente material relacionado con la investigación, que aún no fué analizado y del que no se sabe su alcance (hay que tomar en consideración que el móvil de nuestra Déborah continúa perdido desde hace unos años), ha generado la "sorpresa" de la familia de la joven, que pedirá "que se depuren responsabilidades" y no desecha la "presentación de reclamaciones judiciales".

Déborah Fernández-Cervera, de 22 años de edad, desapareció tras salir de su casa el 30 de mayo de 2002 para practicar deporte. Su cadáver fue localizado diez días después en una cuneta de O Rosal, a 40 km de su hogar, desvisto y cubierto de pistas falsas.

La investigación policial y judicial fue un cúmulo de "chapuzas" según la familia, con resoluciones ininteligibles, como que se tardase años en investigar el teléfono de la muchacha o su computador, que se tardase años en examinar el turismo de su exnovio, o que no se indagase por qué razón en el catálogo de llamadas del teléfono de la muchacha se muestran prácticamente treinta huecos en blanco que hacen irrealizable detectar esas llamadas.

A pesar de un contundente informe policial de 2010 (elaborado tras cambios en el aparato de investigación), que apuntaba al exnovio de Déborah por su vinculación con la desaparición y muerte de la chavala, ese año el juzgado archivó el trámite. La investigación fue reabierta a fines de 2019.

En marzo de 2022, por primera en prácticamente 20 años, comparece en el juzgado de Tui la única persona formalmente investigada con relación a estos sucesos, su exnovio Pablo P.S-L., que proclamó su inocencia. Actualmente, todavía es el único investigado, y el juzgado está pendiente del resultado de ciertas diligencias, antes de elegir si archiva la causa o dicta coche de apertura de juicio oral.

Paralelamente, la familia está aguardando que se resuelva un recurso de apelación anunciado frente a la Audiencia de Pontevedra (cuya salón se reunió para deliberar el pasado jueves), contra la resolución de la jueza de Tui que rechazó proseguir la tramitación de la causa por la ley del Tribunal de Jurado.

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