Crónica Galicia.

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Homenaje en Outes al único gallego caído en el desembarco de Normandía.

Homenaje en Outes al único gallego caído en el desembarco de Normandía.

En medio de uno de los aniversarios más importantes de la Segunda Guerra Mundial, el cementerio de O Freixo de Sabardes en Serra de Outes, A Coruña, rendirá tributo este jueves a Manuel Otero Martínez, el único español y gallego caído en el desembarco de Normandía. Nacido en abril de 1916, emigró a los Estados Unidos y se unió al ejército estadounidense para obtener la ciudadanía, apenas tres días antes del ataque a Pearl Harbour por parte de Japón.

La Asociación Histórico Cultural 'The Royal Green Jackets' ha organizado este homenaje en memoria de Manuel Otero, cuya historia fue rescatada hace diez años. Su nombre está inscrito en un monumento en la playa de Omaha, reconocido como el único español fallecido en Normandía.

En 2013, una sobrina de Otero se puso en contacto con el Museo Militar de A Coruña, buscando información sobre su tío, fallecido en el 'Día D' como parte del ejército de los Estados Unidos. Nacido en Serra de Outes, Otero sobrevivió a la Guerra Civil y tras pasar por campos de batalla clave, decidió buscar una vida nueva en América.

Tras establecerse en Nueva York y construir un negocio próspero, Otero tomó la decisión de unirse al ejército para obtener la ciudadanía estadounidense. Sin embargo, su suerte cambió cuando Japón bombardeó Pearl Harbour, llevando a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial junto a los aliados.Casi inmediatamente después, Otero fue enviado a Europa para entrenar y participar en operaciones secretas de desembarco.

Después de un duro desembarco en la playa de Omaha, donde resultó gravemente herido, Otero falleció el 6 de junio de 1944, conocido como el 'Día D'. Su familia ha conservado los recuerdos de su valentía durante 70 años y finalmente pudo ser enterrado en su pueblo natal, Serra de Outes.

La historia de Manuel Otero es una muestra de sacrificio y determinación en medio de la adversidad. Su legado merece ser recordado y valorado en toda España, como un ejemplo de la valentía y el coraje de los emigrantes gallegos que lucharon en la Segunda Guerra Mundial. Su memoria perdurará en la historia como el único español caído en el desembarco de Normandía hace 70 años.