La situación en Galicia se ha tornado alarmante debido a una intensa oleada de incendios que ha devastado más de 70.000 hectáreas en los últimos días. A fecha de hoy, 19 de agosto, el fuego que comenzó en el municipio de Larouco, en Ourense, se ha prolongado sin control, expandiéndose hacia la provincia de Lugo y ya arrasando unas 20.000 hectáreas, convirtiéndose así en el mayor incendio forestal jamás registrado en la región.
De acuerdo con la información proporcionada esta mañana por la Consellería do Medio Rural, Ourense se mantiene como la provincia más perjudicada por estos fuegos, habiendo sido el principal escenario de la catástrofe medioambiental que ha consumido casi 72.000 hectáreas desde el inicio de esta crisis. Estos datos temporales colocan esta ola de incendios como la segunda más mortífera en la historia de Galicia, superada únicamente por los devastadores incendios de 2006, que arrasaron más de 95.000 hectáreas.
En el último informe de la Consellería, se ha confirmado que actualmente hay siete incendios activos en Ourense y otros cinco que han alcanzado la fase de estabilización. Las autoridades mantienen medidas de protección en las áreas afectadas, estableciendo la situación 2 de alerta, aunque hasta ahora no se han llevado a cabo nuevas evacuaciones.
El incendio más preocupante sigue siendo el que comenzó el pasado miércoles en Larouco, específicamente en la parroquia de Seadur, donde las llamas han causado graves estragos, afectando a unas 20.000 hectáreas y estableciendo un triste récord en la historia gallega de incendios.
Este siniestro no solo ha impactado a Larouco, sino que también ha extendido su alcance a otros nueve municipios cercanos, incluyendo Quiroga, O Barco de Valdeorras y A Rúa, entre otros. Para combatir esta emergencia se han movilizado un considerable despliegue de recursos, que incluye 34 técnicos y 154 brigadas, así como 10 helicópteros y 11 aviones, además de contar con el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
En paralelo, continúa activo otro fuego significativo en Chandrexa de Queixa, que se inició el 8 de agosto y ha convergido con otros dos incendios, afectando en total a aproximadamente 17.500 hectáreas. Recursos adicionales están en marcha, con un equipo de más de 100 brigadas y más de 20 aeronaves participando en los esfuerzos de extinción.
Otros incendios en la provincia, como el de Oímbra y A Mezquita, también han alcanzado cifras inquietantes, superando los 15.000 y 10.000 hectáreas respectivamente. Mientras tanto, bandas de extinción están trabajando arduamente en áreas como Vilardevós y Carballeda de Avia, donde se han reportado quemaduras sustancialmente menores, pero igualmente preocupantes.
Por otro lado, la situación ha mejorado en algunas áreas, con los incendios de San Cibrao das Viñas y Montederramo, entre otros, siendo dados por estabilizados. En otras provincias como A Coruña y Lugo, se ha logrado controlar llamas en varios municipios, aunque la batalla contra el fuego continúa en la región.
Finalmente, en la provincia de Pontevedra, se ha estabilizado un incendio en la parroquia de O Sexo, afectando unas 400 hectáreas, lo que ofrece una ligera esperanza en un panorama que sigue siendo devastador para Galicia.
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