El municipio de Chandrexa se enfrenta a una grave crisis debido a la erupción de dos grandes incendios forestales que han consumido más de 6.000 hectáreas de su territorio. Estos siniestros forman parte de una serie de incendios que, en total, han arrasado más de 11.500 hectáreas en Galicia en las últimas horas, con mayor evidencia en la provincia de Ourense, que ha escalado a una situación de alerta máxima.
Según el último informe de la Consellería do Medio Rural, actualizado a las 13:30 horas, el incendio en la localidad de Chandrexa de Queixa ha devastado 4.500 hectáreas, convirtiéndose en el más destructivo de lo que va de año en la región. Este incendio por sí solo casi duplica la extensión total que había sido devastada por incendios en toda Galicia durante el año anterior, donde se quemaron alrededor de 2.600 hectáreas. Además, otro incendio en la parroquia de Parafita ha crecido hasta alcanzar 1.500 hectáreas.
La situación es alarmante y ha llevado a evacuaciones de viviendas en riesgo, así como a confinamientos de varias áreas y el reporte de heridos, incluyendo a dos bomberos municipales de Oímbra y un brigadista de la Xunta que estaban en labores de extinción.
Con estas cifras, la superficie total quemada en Galicia durante este verano ha superado las 14.500 hectáreas, de acuerdo con la información oficial, que sólo se refiere a incendios que afectan más de 20 hectáreas. La actualidad de estas emergencias obliga a la comunidad a permanecer en alerta máxima.
Entre los incendios que continúan fuera de control, destaca el que se produce en Maceda, en la parroquia de Santiso, que ha consumido 1.700 hectáreas. También se encuentra activo el fuego en Oímbra, parroquia de A Granxa, que ha aumentado su extensión de manera preocupante hasta las 1.500 hectáreas, incluyendo la pérdida de tres viviendas en la zona.
Otros focos de incendio activos se localizan en A Mezquita, parroquia A Esculqueira (1.000 hectáreas), donde se han registrado cortes en la autovía A-52 y el desalojo de una residencia de mayores; y en Dozón, parroquia de O Castro, que ha afectado a 400 hectáreas y ha ocasionado también cortes en las carreteras que conectan Santiago y Ourense.
A pesar de los esfuerzos de extinción, la Xunta ha declarado que los fuegos en varios municipios, como Ourense en Seixalbo (100 hectáreas), Maceda en Castro de Escuadro (450 hectáreas), y Samos en Santalla (200 hectáreas), permanecen estabilizados, aunque todavía fuera de control. También se presentan focos activos en otras parroquias, con superficies de distintos tamaños que requieren atención inmediata.
Entre los incendios que ya han sido controlados pero no extinguidos se encuentran los de A Fonsagrada en Monteseiro (150 hectáreas) y A Estrada en Souto (20 hectáreas). Por otro lado, el incendio en Cartelle, parroquia de Anfeoz, fue extinguido alrededor de la 1:42 de la madrugada del miércoles tras haber afectado a 14,6 hectáreas.
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