Desarrollo preocupante en la región de Monfero, donde autoridades han tomado medidas drásticas ante la amenaza de incendios forestales. El monasterio de Caaveiro, una joya arquitectónica situada en el Parque Natural de las Fragas do Eume, ha sido desalojado debido a la intensa concentración de humo proveniente de los fuegos cercanos.
Según la Consellería do Medio Rural, actualmente se están gestionando dos incendios activos dentro del municipio coruñés. Uno de estos incidentes se originó en la parroquia de Queixeiro y, aunque la situación se describe como "favorable", se estima que ha afectado menos de cinco hectáreas hasta ahora.
Para hacer frente a esta emergencia, se han movilizado recursos substanciales, que incluyen dos agentes, cuatro brigadas, dos motobombas, una pala y un helicóptero en la zona del primer incendio. Sin embargo, la situación ha cambiado con la aparición de un segundo fuego en San Fiz, también en Monfero, que no amenaza directamente al Parque Natural, pero requiere de una respuesta similar en términos de recursos humanos y materiales.
La incertidumbre persiste en torno a la extensión del segundo incendio, pero las autoridades han desplegado un amplio operativo que incluye dos helicópteros y un avión, además de brigadas y maquinaria especializada. La Guardia Civil ha confirmado el desalojo del monasterio, una decisión que subraya la seriedad de la situación.
En otras partes de Galicia, el fuego sigue cobrando su peaje. En la provincia de Ourense, varias parroquias están lidiando con incendios significativos. Chandrexa de Queixa ha perdido cerca de 800 hectáreas desde el viernes, mientras que en Maceda, con 300 hectáreas afectadas, se llevó a cabo una evacuación nocturna de los vecinos, aunque actualmente no hay peligro para las viviendas.
Un incendio en Ponteceso ha sido finalmente extinguido, pero no sin antes haber arrasado 198,17 hectáreas. Este es uno de los cuatro incendios más devastadores que ha atravesado esta localidad en la última semana, sumando un total que ronda las 600 hectáreas. El único fuego que aún persiste en la zona es el que se desató en Corme Aldea, aunque se encuentra controlado.
Por otro lado, los incendios en las parroquias de Cospindo y A Graña, que afectaron 245 y 82,53 hectáreas respectivamente, han sido extinguidos. Además, se reporta progreso en el control del fuego que tuvo lugar en A Fonsagrada, mientras que el de Padrenda continúa bajo vigilancia, con 40 hectáreas en llamas. La lucha contra estas llamas es un recordatorio de la importancia de mantener la seguridad en nuestras comunidades.
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