Crónica Galicia.

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La exjefa de Innovación de la Axencia Forestal advierte sobre el impacto irreversible de Altri.

La exjefa de Innovación de la Axencia Forestal advierte sobre el impacto irreversible de Altri.

La reciente aprobación del proyecto de la empresa Altri por parte de la Xunta ha generado un intenso debate en Galicia, siendo considerada por algunos como una "triste noticia" que podría desencadenar una serie de problemas ambientales y culturales. Esta opinión es sostenida por Mercedes Rois Díaz, quien fuera directora de Innovación de la Axencia Galega da Industria Forestal (XERA). Según Díaz, la construcción de una planta de pasta de celulosa podría tener efectos devastadores para el entorno natural y cultural de la región.

En una publicación en LinkedIn, Díaz, quien tuvo un rol destacado en el sector forestal de Galicia entre 2023 y 2025, criticó abiertamente la decisión del gobierno gallego de permitir este proyecto, sugiriendo que la vocación por el desarrollo no debe encontrarse en desacuerdo con el respeto al patrimonio natural que caracteriza a la comunidad. “Apoyo el cierre de ciclos en el sector forestal, pero no a cualquier costo”, subraya la ingeniera de Montes formada en la Universidade de Santiago de Compostela.

Díaz plantea que si un proyecto de tal magnitud genera una fuerte oposición social, es esencial que los responsables políticos reconsideren sus elecciones. “Nuestros gobernantes han sido electos para servir al interés público, y no para tomar decisiones que desatiendan la voz de la mayoría”, manifiesta, aludiendo a las posibles consecuencias negativas de la fábrica en cuestión.

Con cerca de dos décadas de experiencia en el Instituto Forestal Europeo, esta profesional defiende enfoques que prioricen la bioeconomía de manera sostenible. Propone que en lugar de iniciar una nueva planta, se debería fortalecer una instalación existente, y sugiere otras ubicaciones que podrían ser más adecuadas para minimizar conflictos con la comunidad.

Díaz critica que la creación de 500 empleos directos no sea un argumento suficiente para justificar la intervención en un paisaje de gran valor cultural e histórico, más aún si implica un respaldo económico público significativo, ya que se habla de unas ayudas de hasta 250 millones de euros.

En su análisis, la exdirectora señala que la ubicación elegida para la fábrica es particularmente preocupante, dado que se sitúa cerca del Camino de Santiago y en una zona donde habitan especies en peligro de extinción. Además, advierte sobre el potencial impacto negativo que podría tener la planta sobre los cuerpos de agua, como el río Ulla y la ría de Arousa, reconocidos por su riqueza marina y su relevancia económica.

Frente a la realidad del cambio climático, Díaz enfatiza la importancia de diversificar las prácticas agrícolas, en contraposición a los cultivos de eucalipto que predominarían en esta nueva instalación. También critica la forma en que se han manejado las alegaciones ciudadanas, sugiriendo que se está imponiendo a los gallegos la carga de justificar su interés en la materia, algo que debería ser implícito por su condición de ciudadanos.

En sus conclusiones, aboga por un enfoque político que no se limite únicamente a medir el crecimiento económico a corto plazo, sino que también considere el valor del capital natural y el bienestar social a largo plazo.

En respuesta a esta situación, la viceportavoz del Bloque Nacionalista Galego, Olalla Rodil, ha instado al Partido Popular a prestar atención a las preocupaciones de la comunidad científica y ha citado extensos fragmentos de este argumento durante una reciente conferencia de prensa, enfatizando la necesidad de revisar el impacto del proyecto aprobado por la Xunta.