Crónica Galicia.

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La Real Academia Galega denuncia que un 16% de los apellidos gallegos aparecen en su versión castellanizada.

La Real Academia Galega denuncia que un 16% de los apellidos gallegos aparecen en su versión castellanizada.

Los apellidos que han sido "castellanizados" tendrán la oportunidad de ser restaurados a su "forma genuina" a través de una solicitud en el registro civil, según lo estipulado por las autoridades pertinentes.

En Santiago de Compostela, el 29 de enero, se llevó a cabo una importante rueda de prensa organizada por la Real Academia Galega (RAG), donde se reveló que aproximadamente el 16% de los apellidos en Galicia han sufrido castellanización. Este fenómeno incluye a algunos de los apellidos más comunes en la región, lo cual ha generado una percepción de "mayor visibilidad social" entre la población.

Durante el evento, que tuvo lugar en la Facultad de Filología de Santiago, la coordinadora de la nueva Guía de Apelidos Galegos, Ana Boullón, junto al presidente de la RAG, Víctor F. Freixanes, expusieron detalles sobre las conclusiones de este estudio. Boullón aclaró que la Ley del Registro Civil de 1999 ya contemplaba la posibilidad de recuperar la forma original de los apellidos gallegos que habían sido castellanizados, y la nueva guía incluye un informe diseñado para "facilitar la gestión" de este proceso.

Un caso representativo de esta situación es el apellido Otero, que aparece registrado en su forma castellanizada en alrededor de 40.000 ocasiones, en contraste con su versión gallega Outeiro, que apenas alcanza las 300 inscripciones. Esta disparidad pone de manifiesto la magnitud de la castellanización que ha afectado a muchas familias gallegas.

Además, la nueva guía ofrece un buscador en línea que contiene información sobre 6.000 apellidos, abarcando prácticamente el 95% de la población de Galicia, lo que representa un avance significativo respecto a la guía anterior de 2016, que contenía solo 1.500 apellidos y estaba disponible en formatos impresos y digitales.

La RAG también ha destacado que los apellidos gallegos tienen su origen en un léxico que se remonta, al menos, a la Edad Media. Aunque inicialmente estos apellidos variaban de generación en generación, eventualmente se establecieron como hereditarios.

En cuanto a las categorías de apellidos gallegos, la Academia identificó tres tipos principales: los patronímicos, que son nombres de personas terminados en -ez, como el apellido Méndez; los toponímicos, que hacen referencia a lugares, como Pazos; y aquellos que están relacionados con profesiones, como Ferreiro.

Ana Boullón explicó que el proceso de castellanización de los apellidos comenzó en el siglo XVI, cuando la lengua gallega perdió relevancia en la escritura, lo que dio pie a este fenómeno. La RAG resalta que la proliferación de registros civiles y religiosos en esa época tuvo un impacto significativo en esta transformación, afectando más a los nombres que a los apellidos en sí.

Finalmente, la Academia también apuntó que "la voluntad de respetar" la forma original de los apellidos en aquel tiempo dependía, en gran medida, de la percepción y la acción del escribano o de la institución encargada del registro. En este contexto, algunos municipios, como Tui, jugaron un papel notable en el proceso de castellanización de los apellidos, reflejando una tendencia más amplia en la región.