• miércoles 07 de diciembre del 2022
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La USC experimentó en 2021 con 18.600 animales, una "licencia" concedida por la sociedad a fin de que la ciencia avance

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La facultad santiaguesa tiene desde 2019 un centro experto en investigación animal que tiene equipos "punteros"

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 16 Jun.

"La experimentación con animales es un lujo que una parte de una licencia que la sociedad otorga a la ciencia a fin de que prosiga continuando". Son expresiones de Anxo Vidal, instructor de Biología en la Universidade de Santiago de Compostela y entre los causantes del Centro de Biomedicina Experimental (Cebega), centro singular experto en la investigación con animales.

Puesto en marcha en el año 2019, el Cebega ha festejado este jueves una día de puertas abiertas para enseñar, en la línea de las ordenes de transparencia a nivel europeo y estatal, el trabajo que se efectúa en este enorme laboratorio, dotado con tecnología puntera y donde desempeñan sus funcionalidades un aparato de unos 20 especialistas, aparte de estudiosos de otras universidades y entidades privadas que llegan al centro santiagués de cara al desarrollo de sus proyectos.

El Cebega se encuentra dentro de los 4 centros de la USC donde se experimenta con animales adjuntado con los acuarios de la Facultade de Bioloxía (Santiago) y de la RIADT (Lugo) y el animalario del campus de Lugo. En ellos, el año pasado se emplearon 18.656 animales para ensayos, unos 2.500 menos que en 2020 y 5.000 menos que en 2019.

De estos, cerca del 70% fueron ratones, clase donde está centrado el trabajo del Cebega de momento, ya que está esperando de la puesta en marcha del área que va a ir destinada a la experimentación con pez zebra. El resto de animales usados (la USC limita a un empleo por animal) fueron ratas (11,5%), conejos (0,4%), pez zebra (2,6%) y otros peces (15,7%).

En esta última categoría, la única que no experimenta un aumento en el número de empleo con en comparación con año previo, se abarcan las especies de consumo para los humanos, como el rodaballo (1.111), lubina (260) y lenguado (1.561).

Con todo, la inclinación que señalan las estadísticas (todos y cada uno de los centros estudiosos que trabajan con animales tienen la obligación de reportar anualmente las cantidades) es un descenso popularizado en el empleo de animales de experimentación, inclinación que asimismo reflejan la USC, con una caída del 21% en relación a 2019, último ejercicio de referencia tras un par de años marcados por la pandemia.

"La evolución nos afirmará si esa disminución sigue y es porque se endurecen las elecciones de investigación o está relacionado a una disminución del trabajo de los conjuntos", ha apuntado el instructor Anxo Vidal a lo largo de la presentación del cómputo de actividad en la USC.

En ella ha recordado que la propuesta con la que trabajan estos centros es seguir hacia la "substitución completa" de los animales en los métodos científicos, una meta que fué proclamado últimamente como "prioritario" por la parte del Ministerio de Ciencia y también Innovación.

El horizonte, como ha aclarado Vidal, es que los ensayos que hoy en día se hacen sobre animales logren realizarse en otros seres como los invertebrados (que son muy usados en ciencia pero no computan en las estadísticas al no ser considerados animales por su sepa de "sensibilidad") o en visualizaciones biológicas.

"La sociedad no puede en este preciso momento prescindir de la experimentación con animales, lo que hay que realizar es asegurar que se realice en las mejores condiciones científicas y animales", ha remarcado el instructor, quien ha subrayado en que la pandemia de covid-19 y el avance de la vacuna puso de relevo la necesidad para la sociedad del empleo de animales para la experimentación científica.

La investigación básica, esto es, la generación conocimiento; es la intención primordial a fin de que la que se emplean en los centros de la USC la experimentación animal. Y en este campo, al que se orienta el 70% de los proyectos, seguir en el estudio del sistema endocrino y el metabolismo es el propósito mayoritario con 8.460 animales usados.

El sistema cardiovascular, sanguíneo y linfático (9,1%), el multistémico (5,7%), el sistema gastrointestinal (4,1%), el inquieto (4%), oncología (3,8%) o el sistema urogenital y reproductor (3%) son otras de las áreas de la ciencia más habituales en investigación básica.

En cuanto a la investigación traslacional y aplicada --avance en el combate de anomalías de la salud--, mucho más de media parta de los 5.263 animales utilizados fueron para el estudio de anomalías de la salud que afectan a los propios animales, esencialmente para los peces de consumo humano, puesto que se desarrollan varios proyectos de cara al desarrollo de vacunas y tratamientos en estas especies.

Son estos asimismo los que padecen secuelas mucho más graves a los tratamientos, con un índice de mortalidad alto siendo sometidos a infecciones experimentales para los fines antes convocados.

Por detrás, en 2021 hubo en los centros de la USC 1.380 ensayos en animales para el estudio de anomalías de la salud inquietas y mentales humanas (el 26,2% del total de indagaciones traslacionales y aplicadas), 550 para el confort de animales, 494 para otras anomalías de la salud humanas y 83 concretas para el cáncer.

Las cantidades reveladas este jueves por la USC asimismo se refieren a las secuelas sobre los animales de los tratamientos o pruebas a los que son sometidos. Así, el 56,9% padecieron efectos clasificados como 'leves', el 22% 'moderados', el 15,7%, 'severos'; y el 5,4%, 'sin restauración' --estos últimos fueron sometidos a un trámite con anestesia y jamás volvieron a recobrar la consciencia--.

El instructor Vidal explicó que hay una sucesión de protocolos para intentar medir el nivel de padecimiento que está sufriendo el animal en labras de minimizarlo o, llegado al punto, seguir a sacrificarlo.

El Cebega, centro "hermano" del Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas --entre las 'joyas de la corona' de la USC--, tiene unas instalaciones de 6.000 metros dotados con tecnología puntera.

Allí trabajan cerca de 20 especialistas propios del centro, a los que se aúnan los estudiosos que proceden de otras universidades y entidades privadas que desarrollan sus proyectos en las instalaciones del Cebega.

En esta época, se hacen unos 50 proyectos en este centro, que tiene sistemas de nutrición energética propia para eludir que eventualidades como cortes de luz afectan el desempeño de unas instalaciones "en las que no hay ni festivos ni fines de semana" por el hecho de que "todos las horas y todos y cada uno de los días cuentan".

A la espera de la puesta en marcha del apartado de animales acuáticos, el Cebega tiene en este momento cinco áreas en desempeño: cría, experimentación y cuarentena para roedores, aparte de una región de lavado y esterilización y otra para otras especies.

Todas ellas son independientes y el ingreso está con limite a los especialistas que se ocupan de todas ellas, monitorizadas con medidores ambientales y dotadas de sistemas de renovación incesante. Además, para ingresar en las ubicaciones, la gente tienen que pertrecharse con un EPI y tomar una ducha de aire para eludir la polución de los espacios con elementos del exterior.

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