• miércoles 07 de diciembre del 2022
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La Xunta pone en marcha el protocolo sanitario para casos de sumisión química

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SANTIAGO DE COMPOSTELA, diez Ago.

La Xunta de Galicia puso en marcha el protocolo unificado de actuación en el Sergas frente casos sospechosos de sumisión química.

Tal y como informó la Consellería de Fomento do Emprego y también Igualdade, la conselleira, María Jesús Lorenzana, se ha reunido con el directivo xeral de Asistencia Sanitaria del Sergas, Jorge Aboal, que le

ha movido un archivo ahora remitido a las siete áreas sanitarias para comezar a marchar "inmediatamente", pero que va a estar sujeto "a persistente revisión y actualización con las aportaciones que se reciban".

El archivo se derivará al Observatorio Galego da Violencia de Xénero --ligado de la Consellería de Promoción do Emprego y también Igualdade-- a fin de que se estudie y se muestren alegaciones.

El protocolo elaborado por el Sergas tomó como base el que se había efectuado previamente en el servicio de emergencias del área sanitaria de Ourense, en este momento "sistematizado y amoldado" a un formato común para todas y cada una de las áreas sanitarias y "extendiéndolo asimismo a la atención principal".

Entre otros, el protocolo define las substancias mucho más comunes en casos de sumisión química y los indicadores de sospecha que va a deber tener en consideración el plantel sanitario tanto de atención principal como de emergencias.

Dentro de los servicios de emergencias, el archivo define las causas de solicitud que tienen que crear una cuenta en la historia clínica a lo largo del desarrollo de triaje y efectúa sugerencias como la práctica de la anamnesis --cuestiones al tolerante-- en un box cerrado y la exploración física frente presentes tanto sanitarios como, si de este modo lo quisiera el perjudicado, de sus acompañantes.

El protocolo fija, por último, las pruebas diagnósticas y toxicológicas a efectuar frente esta clase de casos, tanto para advertir secuelas clínicas de la sumisión química para conocer las substancias usadas en el supuesto delito.

A este respecto, el archivo señala los marcadores a efectuar para soliciar las pruebas a través de el sistema de historia clínica electrónica y define el trámite legal para, tras la pertinente demanda, agarrar estas muestras y asegurar una cadena de custodia en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Instituto de Medicina Legal de Galicia.

El protocolo establece la necesidad de prolongar un una parte de lesiones en todos y cada uno de los casos y marca unas pautas de rastreo clínico posterior para, según las situaciones del caso, seguir a la profilaxis frente probables infecciones o a la derivación a entidades de salud psicológica o de trabajo popular para acompañamiento a la víctima.

La exposición de fundamentos del protocolo define la sumisión química y resalta que el Instituto Nacional de Toxicología ha detectado en los últimos años un incremento de las situaciones de agresiones sexuales en ocasiones de abuso de alcohol y de otras drogas y asimismo de empleo intencional de substancias químicas.

Señalan que la víctima tiende a ser una mujer joven --menor de 30 años--, al tiempo que el atacante habitúa a ser un hombre que, en un prominente porcentaje de las situaciones (hasta en el 70%), es un popular de la víctima.

Se identifican como drogas comunes en estos aquellas substancias solubles en un medio acuoso que no dan fragancia, gusto o color a la bebida en que se emplean, que son funcionales las dosis bajas y que tienen efectos inespecíficos que logren confundirse con una intoxicación etílica o una patología, y de este modo no alzar supones.

Entre estas drogas tienen la posibilidad de mentarse las benzodiacepinas, alcaloides como la burundanga; calmantes como la ketamina o el fentanilo; o los barbitúricos como el éxtasis líquido (GHB) u opiáceos, LSD y otros derivados psicotrópicos.

Explican que todas y cada una ellas generan una afectación del estado de conciencia de manera parcialmente rápida y prolongada y causan un mayor o menor nivel de amnesia que puede conducir a la víctima a dudar sobre la presencia de una agresión sexual y que, en cualquier caso, complican su aptitud de dar datos y datos.

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