Rosario y Felisa, dos destacadas figuras del colectivo musical gallego, han compartido su perspectiva sobre la conmemoración del 17 de mayo dedicada a las "poetas del pueblo" en una reciente entrevista con Europa Press.
En la segunda mitad de los años 80, un grupo de seis mujeres —Ana, Rosario, Merchi, Montse, Felisa y Patricia— se unió a través de la pandereta con un propósito claro: rescatar del olvido a las 'pandereteiras', las voces de numerosas mujeres gallegas que durante años habían sido desestimadas, pero que desempeñaron un papel crucial en la preservación de la música tradicional gallega.
Nació así Leilía, uno de los grupos más emblemáticos de música folclórica en España, que ha logrado posicionarse como un referente en el ámbito del folclore gallego. Con la reciente dedicación del Día das Letras Galegas a las 'cantareiras', su contribución a la cultura gallega se siente más reconocida que nunca.
Rosario recuerda cómo, a pesar de ser un grupo con integrantes tan diversas, tenían en común el amor por sus raíces. “Tomamos una decisión audaz al apostar por una música que hace más de 35 años estaba considerada secundaria”, dice Rosario, mientras Felisa matiza que su enfoque era en realidad muy aterrizado.
Felisa explica que su intención era clara: "Las personas necesitaban conocer la verdadera procedencia de esa música para poder explorar nuevas posibilidades". Esta aventura musical comenzó con las primeras recogidas que hicieron Felisa y Montse en aldeas, buscando a mujeres que cantaban o tocaban para aprender sus cantigas, un esfuerzo que se vería reflejado en el Cancioneiro Popular Galego.
Las dos musicólogas evocan con emoción aquellos momentos de recogida de canciones, donde no solo redescubrieron a las familias sus propias historias, sino que muchas de esas mujeres también se reencontraron con su pasado musical, algo que habían creído perdido para siempre. "Nos abrieron las puertas de su hogar y de su memoria", subraya Felisa.
A pesar de tener grabaciones de horas de melodías y ritmos, notaron que muchas de ellas nunca volvían a escucharse. Fue entonces cuando decidieron actuar para recuperar esos tesoros musicales, dando origen a lo que inicialmente eran encuentros informales y que se transformarían más tarde en Leilía.
El primer trabajo del grupo, titulado 'Leilía', se destaca por su enfoque etnográfico, siendo un hito que les permitió ganar visibilidad en la escena cultural. "Logramos hacer un proyecto musical que ponía en valor la pandereta y la voz, un legado que llevamos a los escenarios. Fue un paso valiente, ya que no es un tipo de música que todos aprecien", comenta Rosario.
Sin embargo, Felisa recalca que hoy en día el panorama ha cambiado y “el amor por la música gallega es palpable”. Al preguntarles sobre su papel en el resurgimiento de la música de raíz, ambas mujeres afirman sentirse orgullosas, aunque reconocen que su éxito se basa en el esfuerzo previo de otros grupos que allanaron su camino.
“Ser parte de este legado nos llena de orgullo. Desde nuestra primera actuación en 1989, hubo quienes anteriormente ya habían comenzado a reivindicar lo nuestro”, explica Felisa, poniendo en valor el papel de las asociaciones culturales que trabajaron arduamente por la música y la danza gallega en una época en que el reconocimiento era escaso.
El deseo de preservar y dar a conocer la tradición musical gallega ha impulsado a muchas a salir a las aldeas y buscar a aquellos que aún conocían las melodías del pasado. “La gente estaba en la necesidad de conectar con sus raíces y nosotros éramos parte de esa búsqueda”, añaden.
Rosario y Felisa se ven como un escalón en una escalera, subiendo cada vez más alto. "Hoy en día, Galicia no solo reconoce su música, sino que se siente orgullosa de tocar la pandereta", dice Felisa, celebrando cómo ha cambiado la percepción cultural en la región.
La evolución es evidente también en las escuelas, donde niños aprenden canciones tradicionales y llevan sus panderetas. “Es maravilloso ver cómo se valora lo que antes se había olvidado”, celebra Rosario.
A medida que se enfocan en el futuro, Felisa destaca la importancia de las generaciones intermedias, que están volviendo a conectar con sus raíces musicales y llevando la tradición a sus hogares. “Los jóvenes están siendo educados en la música popular y quieren que sus hijos escuchen lo que ellos también escucharon”, señala.
No obstante, su optimismo se desvanece cuando abordan el estado del idioma gallego. "La supervivencia del idioma depende de que las instituciones lo tomen en serio. No basta con que lo defendamos con canciones", advierte Rosario, destacando la necesidad de un compromiso real desde todos los frentes.
Felisa también recalca que el gallego, vestido en la música, tiene el potencial de ser acogido positivamente, si las instituciones actúan. Este año, el Día das Letras Galegas celebra la labor de diversas 'cantareiras', un gesto que ambas consideran acertado, a pesar de la dificultad de honrar a alguien sin una obra literaria como respaldo.
"Se homenajea a un colectivo de mujeres que crearon y transmitieron una parte esencial de nuestra cultura", dice Rosario, emocionada por recordar a las poetas anónimas que reflejaron su vida y su realidad en los versos de sus coplas. "En esos pequeños relatos hay un mundo entero", concluye.
Felisa, por su parte, expresa su admiración por esas mujeres que, a pesar de las adversidades, supieron transmitir su pasión y su amor por la tradición. "Soy quien soy gracias a ellas. La tradición vive en mí", finaliza con orgullo.
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