En un reciente fallo judicial, la Sociedad Textil Lonia se enfrenta a una condena significativa tras ser acusada de crear un entorno laboral tóxico, lo que ha llevado a un tribunal a ordenar el pago de más de 300.000 euros a una diseñadora que denunció haber padecido acoso en su lugar de trabajo.
La sentencia del Juzgado de lo Social número 1 de Ourense, fechada el 15 de julio de 2025, revela un ambiente de trabajo marcado por un constante clima de tensión, que incluye situaciones de gritos, discusiones y humillaciones entre el personal. Este entorno ha sido calificado por algunos empleados como un verdadero "infierno".
En el fallo se destaca que al menos diez trabajadores decidieron dejar la empresa, que es conocida por sus marcas de renombre como Carolina Herrera y Purificación García, debido a los altos niveles de estrés y problemas de salud mental derivados de la presión en el trabajo. Los testimonios reflejan un ambiente en el que los empleados llegan con miedo, pues nunca saben cómo será su jornada laboral.
Los relatos recogidos en la sentencia revelan una serie alarmante de incidentes que confirman el concepto de "acoso colectivo", ya que varios ex-empleados describen situaciones extremas, incluyendo insultos directos de un gerente a un miembro del equipo, reuniones donde predominaban las discusiones acaloradas y el llanto, así como descripciones de un ambiente de trabajo que se asemeja a una caza de brujas.
La diseñadora demandante había estado en la empresa desde 2004 y, debido a las condiciones laborales adversas que experimentó, su salud se deterioró significativamente, lo que la llevó a buscar atención médica en junio de 2024. Sin embargo, su superior le pidió que completara su trabajo antes de acudir al médico, quien no se le ofreció como recurso de apoyo dentro de la empresa. Finalmente, fue diagnosticada con depresión y estrés laboral crónico.
El tribunal asentó que la demandante estaba sometida a una carga de trabajo insostenible, pues, a pesar de que se requerían al menos tres diseñadores para manejar adecuadamente las tareas, en ocasiones ella era la única disponible, enfrentando jornadas laborales de hasta diez horas. Además, las prácticas de la empresa incluían la prolongación habitual de la jornada más allá del horario normal, lo que era mal visto por la dirección si los empleados se retiraban puntualmente.
Al considerar todas estas pruebas, el juzgado determinó que existió un "incumplimiento grave" de la empresa Lonia en cuanto a la prevención de riesgos psicosociales y la gestión de la carga laboral de la demandante. La decisión abre la puerta a la posibilidad de recurrir la sentencia, en una situación que se prevé continuará generando debate.
Categoría:
Newsletter
Entérate de las últimas noticias cómodamente desde tu mail.