Crónica Galicia.

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"No respaldo las manifestaciones en Ferraz, pero no denegaré su existencia"

El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, ha manifestado su postura respecto a las concentraciones frente a la sede del PSOE, expresando que no las respalda pero tampoco evitará que se lleven a cabo, aunque no estén comunicadas a la Delegación de Gobierno.

Rueda se ha referido a las manifestaciones del pasado fin de semana, en las que participó la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre, y ha reconocido que comprende el descontento y la indignación de la gente, sin entrar a juzgar si son adecuadas o cumplen las normas para su realización.

En cuanto a su participación personal en estas manifestaciones, Rueda ha afirmado que se encuentra en Galicia a menos que tenga una convocatoria del PP a nivel nacional. Tras finalizar en Madrid, regresará a su región.

Por otro lado, el presidente de Galicia ha comentado sobre la condonación de la deuda a Cataluña, incluida en el acuerdo entre PSOE y ERC, señalando la existencia de confusión y falta de información sobre la cantidad que se perdonará a Galicia.

Rueda considera que el Gobierno está intentando calmar el malestar que se está generando en el resto de España y menciona que se ha mencionado la posibilidad de condonar la deuda a otras comunidades autónomas. Sin embargo, critica que la deuda se repartirá entre varios, implicando que Galicia también la deberá pagar.

En ese sentido, Rueda estima que cada ciudadano gallego tendría que aportar aproximadamente 400 euros para materializar la condonación de los 15.000 millones de euros a Cataluña, según lo establecido en el acuerdo entre PSOE y ERC.

Además, el presidente de Galicia se ha referido al acuerdo entre el PSOE y el BNG, que se firmará este lunes en el Congreso. Aunque espera conocer los detalles exactos, Rueda menciona que el anterior pacto se incumplió completamente y por lo tanto, reciben con precaución e ironía el nuevo acuerdo.

En su opinión, el BNG ha sido ignorado durante el proceso de discusión para la investidura, y considera que este acuerdo rebaja lo pactado hace cuatro años, teniendo en cuenta que no se cumplió lo prometido en ese momento.