• miércoles 07 de diciembre del 2022
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Policías que atendieron 'in situ' al maquinista comprueban que apuntaba a una falta de seguridad

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Una llamada con Garzón negada hasta "un par de veces": clave anterior a la declaración del interventor de Renfe sosprechada para este miércoles

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 25 Oct.

Francisco José Garzón, el conductor del Alvia 04155 accidentado en la curva compostelana de Angrois el 23 de julio de 2014, apuntó a su compromiso y a un "despiste" en los primeros instantes tras el descarrilamiento, pero sin dejar de denunciar que una falta de seguridad en aquel tramo "dejaba todo a cargo del maquinista".

Así lo han constatado los primeros agentes de la Policía Nacional que aquel día llegaron al rincón del siniestro y que este martes han prestado declaración como presentes en la cuarta día del juicio que se festeja en la Cidade da Cultura, de Santiago, mucho más de nueve años tras el incidente que se saldó con 80 fallecidos y 145 heridos.

Tras diez días desde la última sesión, y ahora con la sepa de los dos acusados --aparte de Garzón, el exdirector de seguridad de Adif, Andrés Cortabitarte-- pues de este modo lo dejó la jueza Elena Fernández Currás, los accesos al edificio judicial estuvieron mucho más liberados de la existencia de los medios.

Hasta nueve policías han intervenido frente a la juez y múltiples de ellos han corroborado las expresiones pronunciadas por el maquinista, tanto en pequeñas diálogos que sostuvieron con él, como en múltiples llamadas telefónicas que efectuó desde Angrois antes de su traslado al Hospital Clínico.

El comisario de la Policía Judicial de A Coruña, que en aquellas datas se encontraba solicitado del operativo de seguridad por las fiestas del 25 de julio y el día previo, fue el primer mando en llegar a la curva y de esta forma lo ha contado frente a las cuestiones del fiscal Mario Piñeiro y de las diferentes partes presentadas.

Ha contado de qué manera estuvo "una media hora" con el maquinista una vez que lo retirasen de la locomotora, con la cara ensangrentada. Según el comisario, Garzón reconoció su exceso de agilidad: "La he jodido. Es que venía a 190 km por hora".

El policía ha aducido que no tenía que ver con ningún interrogatorio, sino pretendía comprender "lo que había ocurrido" pues, en verdad, las primeras llamadas para alertar del siniestro "charlaban de una explosión" y en el sitio "había fragancia a quemado y a amonal, una substancia explosiva".

Otro policía que estuvo con Garzón tras el siniestro ha asegurado que el maquinista se lamentaba de lo acaecido --"Mi madre lo que he hecho", afirmaba-- y lo atribuía a que se había "despistado" a lo largo de la conducción, por lo que creía que se encontraba todavía "2 túneles antes" y que aún hacía falta para llegar a la curva de A Grandeira.

Tras el siniestro, Garzón estuvo sentado en un banco hasta el momento en que los sanitarios ordenaron su evacuación al hospital. También ha proclamado otro agente que lo escoltó hasta el turismo y que ha contado de qué manera "charlaba sin que absolutamente nadie le preguntara".

"Nos afirmaba que se sentía culpable, que la culpa había sido suya, que la seguridad de la vía no era correcta para la agilidad que podía llevar el tren, que se encontraba todo a cargo del maquinista", ha resumido.

Garzón asimismo atendía a múltiples llamadas y a una de ellas, según el policía, respondió: "Fuí yo". Durante el interrogatorio, la defensa del maquinista intentó desvincular esa oración de cualquier atribución de compromiso, pues sencillamente podía tratarse de gente que contactaba con él para preguntar si el Alvia descarrilado era el de el.

Otra de las claves en el juicio, y a la que se atribuiría "el despiste" del maquinista, es la llamada de unos cien segundos de duración que sostuvo momentos anteriores al descarrilamiento con el interventor de Renfe, Antonio Martín Marugán, cuya declaración, por ejemplo, está sosprechada para este miércoles.

Y es que, así como declaró Francisco Garzón el pasado 6 de octubre, aquella llamada, que era "de servicio" y donde se interesaba por unos pasajeros que iban a Pontedeume y sobre de qué forma ingresar en tal estación, no impidió que prosiguiese "prestando atención", más allá de que le logró "perder la conciencia situacional".

Este martes ha proclamado asimismo el policía que ejercitó como secretario en la instrucción del atestado, ya que nuestro instructor ahora murió. Ha explicado frente a la jueza que "desde el primer instante" el cuerpo trató de conocer "algún género de distracción" por la parte del conductor.

Sin embargo, así como aseguró, no tuvieron conocimiento de la llamada hasta el 31 de julio, una semana tras el incidente, tras conseguir los datos del registro telefónico de entre los móviles inteligentes que portaba el maquinista.

De hecho, no lo comentaron en sus primeras afirmaciones ni el conductor que llevó el Alvia hasta Ourense --al que Garzón le tomó el relevo--, ni el vigilante de seguridad, ni nuestro interventor. Es mucho más, Marugán negó hasta "un par de veces" esa llamada, según ha respondido este martes el policía secretario de la instrucción.

El agente, a lo largo del interrogatorio al que se ha sometido como testigo, asimismo ha negado cualquier clase de castigo al que fuera sometido el maquinista la noche que pasó en el calabozo, por el hecho de que "no consta" en el expediente. Además, ha asegurado que no se le atrapó hasta el momento en que tuvo "el alta hospitalaria".

Precisamente, fué en el momento del gerente del maquinista en el momento en que la jueza ha intervenido para recortar las cuestiones sobre la detención, que al letrado le parecían "importantes".

"Ese no es el objeto de mi juicio (...) Si tiene algún inconveniente sobre el trato que se le dio a su cliente como detenido o como investigado en sede judicial, debía haberlo puesto de manifiesto en su instante. Ahora por el momento no viene a cuento de nada", ha zanjado, tajante, Fernández Currás.

El policía secretario de la instrucción tampoco dejó de reivindicar su experiencia de "aproximadamente 38 años en la Policía". "Sé de qué manera comenzar una investigación", ha insistido, al contestar a la defensa de Garzón. "No fui aleccionado por absolutamente nadie, si es lo que piensa usted".

El juicio se reiniciará este miércoles con las afirmaciones como presentes del interventor de Renfe con el que charlaba por teléfono el maquinista, del usado de seguridad y de otro trabajador de la operadora que iban dentro del Alvia, tal como del conductor que llevó el tren desde Medina del Campo hasta Ourense.

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