SANTIAGO DE COMPOSTELA, 17 de diciembre.
Este miércoles, una importante movilización de docentes se ha llevado a cabo en Santiago de Compostela, donde cientos de educadores han marchado para simbolizar la "muerte" de la educación pública en Galicia debido a los recientes recortes en el sector educativo. Esta manifestación es parte de una huelga de 48 horas organizada por los sindicatos CIG y STEG, cuyo propósito es hacer visibles las solicitudes del profesorado.
Afrontando la marcha, una figura vestida de arzobispo, acompañada de dos personas disfrazadas de curas y una procesión fúnebre que llevaban un ataúd, los manifestantes partieron desde el Parlamento gallego hasta la sede de la Xunta. En varias paradas, como en la emblemática Praza de Galicia, realizaron silencios simbólicos "en memoria de la enseñanza pública".
Con un ambiente cargado de simbolismos como crespones negros, velas y esquelas, los docentes entonaron consignas que abogaban por la educación pública. Entre los gritos se destacaron frases como 'El público es servicio y el privado beneficio', y 'La enseñanza es un derecho, no un privilegio'.
Antes de comenzar la marcha, Laura Arroxo, secretaria nacional de CIG-Ensino, expuso las demandas centrales del profesorado, encabezadas por la reducción de las ratios de alumnos por clase, la disminución del horario lectivo, la eliminación de “burocracia innecesaria” y, en particular, la atención a la diversidad educativa.
Arroxo enfatizó que "lo más urgente es incrementar los recursos humanos; necesitamos más docentes y eso requiere una reconfiguración de los presupuestos, así como una mayor inversión en profesorado".
Durante su discurso, denunció que la razón de esta manifestación es que, tras la aprobación de los presupuestos para el 2026, se ha priorizado la inacción en la educación pública, afirmando que los números de profesores se han mantenido estancados en los últimos años.
Comba Campoi, secretaria de organización de STEG, valoró positivamente la participación en la huelga, señalando que hay un fuerte apoyo entre el profesorado gallego a las reivindicaciones, quienes han mostrado su compromiso tanto en la huelga como en las actividades creativas de las movilizaciones.
Por su parte, la Consellería de Educación reportó un seguimiento de la huelga del 10,03% y acusó a los sindicatos de "fomentar el conflicto", recordando que existe un marco de negociación vigente en Galicia.
Román Rodríguez, conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades y FP, hizo referencia a un acuerdo de medidas para mejorar el sistema educativo que fue firmado en 2023 por los sindicatos CC.OO., ANPE y UGT, al cual CSIF se unió recientemente describiendo su decisión como un acto de responsabilidad.
Además, el conselleiro expresó su preocupación por la coincidencia de las jornadas de huelga con el período de evaluaciones, considerando que esto se utiliza como una forma de presionar a alumnos y familias, generando descontento.
En respuesta a estas declaraciones, Laura Arroxo reafirmó que el apoyo a la huelga está siendo mayoritario y acusó al conselleiro de no hacer nada por la educación pública ni de mantener un diálogo con los sindicatos.
Según Arroxo, "la responsabilidad recae sobre su Consellería, mientras el profesorado ha evaluado a sus estudiantes con compromiso durante tres meses".
Finalmente, Marcos Sueiro, representante de Erguer Compostela, manifestó su apoyo a la huelga de CIG y STEG, argumentando que "salir a las calles es necesario en esta etapa difícil para la educación gallega" y acusó al Gobierno de la Xunta de "destruir la educación mediante políticas privatizadoras".
Sueiro concluyó que "esta huelga necesita el respaldo también del alumnado, ya que sus efectos impactan directamente en ellos. No es solo un asunto de los profesores, sino que afecta a estudiantes, docentes y a las generaciones futuras".
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