Crónica Galicia.

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Professores en huelga protagonizan numerosas marchas fúnebres en Galicia para hacer visibles sus reivindicaciones.

Professores en huelga protagonizan numerosas marchas fúnebres en Galicia para hacer visibles sus reivindicaciones.

La situación de la educación pública en Galicia se ha vuelto crítica, y este martes, una serie de "marchas fúnebres" cruzaron diversas localidades gallegas como una manifestación del descontento del profesorado. Estas marchas forman parte de una huelga de 48 horas convocada por los sindicatos CIG y STEG, que busca visibilizar los problemas que enfrenta el sector educativo.

Los manifestantes, con la intención de transmitir su mensaje, incorporaron elementos simbólicos como lazos negros y esquelas. Bajo estas insignias, denunciaron la alarmante situación que atraviesa la enseñanza pública en la región.

Las diversas localidades de la provincia de Lugo, A Coruña y Pontevedra, incluida la capital gallega, se sumaron a esta jornada de protestas. En Santiago de Compostela, dos marchas se iniciaron a las 10:00 desde el CEIP Monte dos Postes y el IES A Pontepedriña, llevando finalmente a los manifestantes hasta la Alameda, donde se llevó a cabo la lectura de un manifiesto.

En medio de cánticos enérgicos como "Román dimite, o ensino non te admite" y "O ensino é un dereito e non un privilexio", los protestantes recorrieron diferentes centros educativos, dejando claro su descontento por la situación actual.

A su vez, en Vigo, numerosos educadores se manifestaron para señalar lo que consideran una "emergencia en la educación pública", demandando una reducción de las ratios de alumnado por profesor y una respuesta adecuada a las carencias del sistema.

En declaraciones a la prensa, la representante de CIG-Ensino en Vigo, Tamara Martínez, expresó su agrado por la alta participación de los docentes en la huelga, lo que muestra el creciente malestar en el sector.

En Ourense, la protesta también tomó fuerza, donde alrededor de treinta profesores se atrincheraron en el IES García Barbón de Verín para manifestar su descontento y organizar un movimiento asambleario entre el profesorado que recoja las inquietudes del sector sin depender exclusivamente de los sindicatos.

Los docentes realizaron una asamblea el lunes, donde participaron representantes de unos diez centros educativos, y manifestaron su intención de continuar luchando por mejoras significativas en el sistema educativo, incluso considerando la posibilidad de una huelga indefinida en el futuro.

Martínez destacó la importancia de hacer entender a las familias que las mejoras en las condiciones laborales de los docentes tienen un impacto positivo en la educación de sus hijos.

Por su parte, la secretaria de organización de STEG, Comba Campoi, subrayó que esta huelga es crucial para ser escuchados, critícando la falta de respuesta del conselleiro a las solicitudes de reunión por parte de los sindicatos.

Diego Boquete, de CIG, enumeró las principales reivindicaciones de los educadores en huelga, que incluyen recuperar horarios laborales anteriores y reducir significativamente las ratios de alumnos, un objetivo que sostienen es esencial para garantizar una educación de calidad.

Finalmente, este miércoles, se llevará a cabo otra manifestación en Santiago, que tendrá un carácter especial, simulando una comitiva fúnebre que recorrerá desde el Parlamento gallego hasta la Xunta, comenzando a las 11:30 horas.

La Consellería de Educación, por su parte, anunció que el seguimiento de la huelga fue del 10,03%, acusando a los sindicatos de buscar el conflicto y defendiendo que ya existe un marco de negociación en Galicia, basado en un acuerdo firmado por CC.OO., ANPE y UGT en 2023, al cual se unió recientemente CSIF.

El conselleiro de Educación criticó la polarización en el debate educativo, indicando que mientras unos eligen el camino del conflicto, otros optan por buscar soluciones dentro del marco establecido. Sin embargo, Laura Arroxo, secretaria nacional de CIG-Ensino, recordó que ese acuerdo ha sido desafiante en su aplicación y fue incluso denunciado por los propios sindicatos firmantes.