Santalices propone una visita del Papa León XIV a Santiago y rinde homenaje a gallegos impactados por incendios.
En un significativo acto llevado a cabo este martes, el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices, se presentó como delegado regio para participar en la Traslación de los restos del Apóstol Santiago. En un emotivo discurso, hizo hincapié en la necesidad de recordar a los gallegos que sufrieron debido a la reciente oleada de incendios que asoló la región, al tiempo que expresó su deseo de compartir este evento con el Papa León XIV, invitándolo a visitar Galicia durante la próxima celebración del Año Santo 2027.
Las ceremonias comenzaron puntualmente a las 11:00 horas en la emblemática Praza do Obradoiro. Allí, Santalices, bajo un sol de invierno, pasó revista a las tropas y saludó a los distinguibles asistentes, que incluían diversas figuras de la esfera civil y militar.
Una vez dentro de la basílica compostelana, el delegado se unió a la procesión en la Catedral, llevando consigo una imagen relicario del Apóstol, momento que fue acompañado con el tradicional lanzamiento del botafumeiro. Esta ceremonia conmemora el histórico traslado de los restos del Apóstol desde Jaffa, en Jerusalén, hasta las costas gallegas, específicamente en el puerto de Iria Flavia, en Padrón.
Durante su ofrenda, realizada tanto en gallego como en castellano, Santalices enfatizó la importancia del "espíritu del diálogo", rechazando el radicalismo y la división como métodos efectivos para enfrentar los desafíos actuales. Enfatizó que la pérdida de cohesión representa un serio peligro para una Europa que necesita alzar una única voz en un panorama internacional en constante cambio.
El presidente del Parlamento también subrayó la importancia de las libertades que ha costado siglos consolidar, lamentando que actualmente la sociedad internacional enfrenta desequilibrios por conflictos bélicos y una polarización creciente que amenaza con afectar el tejido social.
Rememorando la Transición en España de épocas difíciles a la democracia, hizo un llamamiento a proteger la "convivencia democrática", asegurando que ninguna dictadura puede ser una mejor opción que una democracia, aunque esta tenga sus defectos.
Santalices propuso el entendimiento, el diálogo y la convivencia como bases sólidas para enfrentar el futuro, señalando que la crisis de confianza que aqueja a las instituciones demanda atención cuidadosa.
El tema del acceso a la vivienda también ocupó un lugar destacado en su discurso, y Santalices mostró su preocupación por esta problemática, instando a aquellos en posiciones de responsabilidad a reflexionar sobre soluciones que ayuden a los más jóvenes y a los más vulnerables a construir sus proyectos de vida.
En sus plegarias al Apóstol, Santalices hizo un firme llamado a combatir el acoso y la violencia de género, insistiendo en que nunca deben ser silenciadas ni ignoradas.
Recordando los devastadores incendios del verano, Santalices se tomó un momento para rendir homenaje a los gallegos que enfrentaron con valentía las llamas que amenazaron sus hogares y entornos. Subrayó la necesidad de aprender de estos eventos trágicos y dejó clara la importancia de dejar de lado las divisiones políticas para evitar que situaciones similares ocurran en el futuro.
Además, propuso que Galicia establezca una base permanente de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Toén para mejorar la respuesta ante futuras emergencias.
En el marco de la ceremonia, el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto Fernández, durante su homilía, abogó por una sociedad fundamentada en la paz, la verdad y la justicia, libre de extremismos y exclusiones.
Desde la Catedral, hizo hincapié en el Camino de Santiago como un símbolo de unidad y convivencia en Europa, argumentando que el continente necesita reencontrarse con los valores que lo fundamentan, tales como la dignidad humana y la solidaridad.
El arzobispo también advirtió sobre un “cansancio moral” que se ha apoderado de la sociedad, proclamando que la esperanza cristiana no se basa en la evasión, sino en la convicción de un futuro mejor. Afirmó que la labor de la Iglesia no es externa a la realidad, sino que está inmersa en ella, acompañando a la gente.
Durante su discurso, Prieto enfatizó que la autoridad, tanto en el ámbito religioso como en el público, debería ser entendida como un servicio hacia los demás, especialmente hacia los más frágiles. También abordó temas urgentes como la crisis de la vivienda y la migración, instando a ver a las personas detrás de las cifras.
Al recordar las enseñanzas del Papa Francisco, remarcó que "nadie debe ser excluido" y que la fraternidad tiene que traducirse en acciones concretas. Concluyó su intervención enfatizando que el compromiso de acoger, proteger, promover e integrar es esencial para construir una sociedad más humana.
Finalmente, Prieto miró hacia el futuro, anticipando la apertura de la Puerta Santa en un año, y deseó que este evento simbolice una renovada esperanza para todos.
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