• lunes 03 de octubre del 2022
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Siempre y en todo momento a diez grados: las pallozas de Os Ancares ahora eran ecoeficientes

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El empleo de materiales autóctonos las transforma en ejemplo de la sostenibilidad, más allá de que la inflamabilidad de la paja es su punto enclenque

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 28 Ago.

Calentar una vivienda que siempre y en todo momento está a diez grados (si bien fuera haya -diez) necesita poca energía. Y si siempre y en todo momento está cerca de esos diez grados, esa vivienda no precisará sistemas de refrigeración si bien fuera haya elevadas temperaturas.

En tiempos de ahorro energético, las pallozas se muestran como creaciones avanzadas para su tiempo desde el criterio energético, ya que su arquitectura las transformaba en edificaciones con una demanda calorífica baja.

A todo lo mencionado hay que añadir que el calor en las pallozas --creaciones prerrománicas propias de la sierra de Os Ancares-- lo producía, en decisión correcta, el ganado que convivía con la familia en una sola estancia donde asimismo estaba la cocina. El resultado: minimización del consumo y de las emisiones.

"El éxito bioclimático de las pallozas se apoya en la inercia térmica que aportan sus muros de piedra. Esta cualidad de los materiales edificantes estimula que los cambios de temperatura de las paredes sean tan largos que prácticamente no se generan dentro suyo. Hace que se comporten como grutas fresquitas!", enseña el pontevedrés Denis Calle, del estudio FIC arquitectos.

Con tácticas que el día de hoy podrían llamarse bioclimáticas, las pallozas se ubican en un chato afín, salvando las distancias, al de las 'passive house', como de este modo lo abordan múltiples estudios.

La forma circular leS adjudica compactación, y además de esto están relativamente embebidas en el lote, lo que asiste para aumentar el efecto gruta. Asimismo, la altura de los muros tiende a ser pequeño a fin de que haya menos pérdida térmica.

Es la situacion de la proposición de doctoramiento de Diego Quiñoy, estudioso de Energylab, quien, bajo el título 'Adecuación energética de la tipología edificatoria vernácula mucho más representativa de Galicia', examinó las pallozas y concluyó que detallan un "buen accionar térmico".

Quiñoy reclama esta construcción prerrománica como construcción bioclimática debido al accionar térmico de la paja como aislante, de 70 centímetros hasta prácticamente un metro de espesor, y la inercia térmica aportada por el espesor de los muros de piedra, de un metro de ancho, puesto que "regulan a la perfección la temperatura dentro de la palloza".

"Todo eso supone que tenga una baja demanda energética para agradar las condiciones de confort y, por consiguiente, que produzca menos emisiones de CO2 al introducirse sistemas de climatización", resalta.

Mucho una vez que se construyesen las primeras pallozas, en la época de siglo XIX, se generalizó la utilización de instalaciones de climatización para acondicionar los espacios, "con lo que un arquitecto podría diseñar un edificio sin interrelacionarse con el medio y en consecuencia sin tomar en consideración los aprendizajes de la arquitectura vernácula", piensa Quiñoy.

Sin embargo, llama la atención sobre la importancia de fijarse en ejemplos como el de las pallozas, más que nada en este momento que volvió "esa necesidad de achicar el consumo energético", por la dependencia europea.

"Es preciso que la energía que implementamos en las edificaciones se minimice y eso pasa por no emplear la que no precisemos", resalta. Para ello, hay que "meditar las edificaciones desde el origen a fin de que consuman lo menos viable".

Junto a los muros, la cubierta de medio metro de espesor de paja de la techumbre de las pallozas es la que deja sostener incesante la temperatura de la vivienda, enseña Quiñoy. Y está llevada a cabo desde elementos naturales al alcance, "resoluciones con un bajo encontronazo ambiental", o sea, materiales autóctonos --comunmente centeno--.

"La arquitectura clásico local siempre y en todo momento o la mayoria de las veces fué sostenible por pura necesidad: sostenibilidad piensa menor consumo de energía, y menor energía piensa menor coste. La arquitectura clásico y local acostumbra tener pocos elementos económicos, con lo que echa mano de lo que tiene cerca y por consiguiente es sostenible", enseña Denis Calle.

El principio de "amontonar burbujitas" de los techos de las pallozas lo usan "varios de los aislantes que se usan en creaciones modernas", apunta Quiñoy. Además de la marca propia de estas casas, estos tejados de paja son asimismo su primordial punto enclenque, gracias a la inflamabilidad.

Con todo, vivencias modernas prosiguen fijándose en estos mecanimos ancestrales. Es la situacion de la compañía Ecoclay, que fabrica en Teruel un revestimiento natural de arcilla, pero asimismo planchas de un aislante hecho con paja o afín.

Por su parte, el arquitecto técnico Pablo Fernández Ans ha anunciado una investigación sobre la 'Evolución del accionar térmico en casas habituales de piedra y cubierta de paja. Puesta en valor de un modelo sostenible en el nordoeste de España', en el que mantiene que la palloza "tiene éxito parada" de la comparativa con viviendas rurales siguientes.

A su juicio, son un factor de patrimonio etnográfico "que hay que comprender de qué manera marcha, sus restricciones y sus virtudes". "Hace años funcionaban y en este momento poseemos otros estándares y hay que reinterpretarlas", establece.

Así, aboga por "sostenerlas como elemento etnográfico y después reinterpretarlas" a través de la introducción de sobra aislamientos y protección contra el fuego.

De las pallozas "se puede estudiar en lo que se refiere al empleo de materiales del ambiente", destaca, y asimismo por dado que su arquitectura "maximiza" desenlaces por medio de los "mínimos elementos".

Uno de los principios de la vivienda sostenible es que las formas circulares "marchan mejor para almacenar el calor", de ahí que es "bueno" para sitios fríos como la sierra de Os Ancares.

Su investigación, todavía en marcha y que tiene la primera termografía efectuada en una palloza, consistió en una modelización con un programa informático que equiparaba el accionar de una palloza con el de una casa habitual de mala calidad.

Comprobó conque "no marcha tan mal", siendo una construcción primitiva, "prácticamente como una gruta", que solo emplea muros de piedra, madera para estructurar, techo de paja y suelo o de pizarra o de tierra. No significa, eso sí, según advierte, que esta sea la vivienda "idónea para habitar". Habría que "reinterpretarlas".

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