Crónica Galicia.

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Víctima de crimen en Gondomar no pudo escapar debido a sus dolencias.

Víctima de crimen en Gondomar no pudo escapar debido a sus dolencias.

El presunto asesino de Soledad R.V., su marido Valentín A.B., ha sido juzgado en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo. En la segunda sesión del juicio, los forenses han detallado que la víctima sufrió "un ataque muy violento" y le fue "imposible escapar" debido a sus dolencias y problemas de movilidad.

Los especialistas han explicado que la víctima tenía "drásticamente disminuidas" sus posibilidades de defensa ante el ataque "muy violento" que sufrió, ya que padecía problemas de movilidad derivados de su obesidad mórbida, artrosis en hombro, rodillas y cadera, además de haber sido recientemente operada. Los forenses han señalado que todas las lesiones se produjeron en un espacio de tiempo de "segundos" y que la víctima sufrió una veintena de lesiones, de las que 8 fueron graves y una de ellas, que le afectó al corazón, fue mortal.

Los expertos analizaron varios cuchillos y unas tijeras encontrados en la escena del crimen, y concluyeron que las heridas de la víctima eran compatibles con el uso de uno de esos cuchillos, que tenía una hoja de unos 20 centímetros de longitud por 4 centímetros de ancho. En esa arma solo se encontró ADN del acusado.

En la jornada de este martes, varios agentes de la Guardia Civil también han prestado declaración en el juicio. Los funcionarios que acudieron en primer lugar al domicilio, alertados por un taxista que había llevado de regreso al hijo de la pareja, han explicado que tuvieron que saltar un muro para acceder a la finca y que luego entraron en la vivienda por una ventana de hoja corredera. Nada más entrar, los agentes encontraron a la víctima, ya fallecida, en medio de un charco de sangre, y a unos metros, su marido, también herido pero consciente.

Valentín aseguró a la Guardia Civil que era su mujer quien lo maltrataba psicológicamente y que él quería divorciarse, pero ella no accedía. Posteriormente, durante su estabilización por los sanitarios, confesó haber propinado "un empujón a su mujer", que ella respondió cogiendo un cuchillo y que él también cogió otro, "y se lo clavó repetidamente por el cuerpo".