Detectados casos de lengua azul en bovinos en A Coruña, primeros de 2026 en Galicia
La Xunta de Galicia ha confirmado la presencia de la enfermedad de la lengua azul en tres explotaciones bovinas en A Coruña. Se detectaron dos focos con serotipos 3 y 8, en un contexto de reactivación tras un período sin circulación del vector transmisor, Culicoides spp, que finalizó en abril de este año.
Este brote supone los primeros casos en la provincia en 2026 y marcan una regresión a una situación que parecía controlada tras campañas de vacunación obligatorias en los años anteriores. La detección fue posible gracias a la vigilancia activa y la colaboración de los propios ganaderos, en línea con los programas de control del Ministerio de Agricultura y la Xunta.
Desde un punto de vista sanitario, la aparición de estos casos refuerza la necesidad de mantener la vigilancia epidemiológica y las campañas de vacunación en toda Galicia, dado que en 2025 la enfermedad afectó a las cuatro provincias con serotipos 3 y 8. La circulación del serotipo 4, considerado menos prevalente, no se detectó en esta ocasión.
Desde el ámbito político, estas noticias reavivan el debate sobre la gestión de riesgos en la sanidad animal y la coordinación entre administraciones autonómicas y estatales. La detección en A Coruña evidencia la importancia de reforzar los controles y campañas de prevención ante la posible reactivación de enfermedades vectoriales, especialmente en un contexto de cambio climático que podría favorecer la expansión de los insectos vectores.
A largo plazo, la reaparición de estos casos motiva la revisión de las estrategias de control para evitar que la enfermedad se convierta en un problema recurrente. Las autoridades autonómicas y nacionales deben evaluar la eficacia de las campañas de vacunación y vigilancia, además de promover campañas de sensibilización entre los ganaderos.
La incidencia de la lengua azul en Galicia continúa siendo un indicador de los desafíos en la gestión sanitaria y medioambiental en la región. La vigilancia constante y la colaboración entre entidades serán claves para mantener la protección del sector ganadero en los próximos años.