Café Bar Ponteseca
- Dirección Av. de Lugo, 1, 15702 Santiago de Compostela, A Coruña
- Localidad Santiago de Compostela (A Coruña)
- Teléfono 981 58 06 76
Horario
- jueves: De 7:15 a 23:30
- viernes: De 7:15 a 23:30
- sábado: De 7:15 a 13:30
- domingo: Cerrado
- lunes:
Opiniones de clientes
Más que una reseña, me gustaría hacerles un relato y trás eso, llenarme de valor y quizás meterle al hostelero (o camarero) una denuncia por xenofobia. Antes de nada, contaros que antes de ser DESATENDIDA por ese individuo, existia allí una chica muy atenta que siempre, nada más pasarnos, pues que venía a atendernos con simpatía. Lástima que el pasado 8/05/23 adentramos al local y ya no estaba ella sino el elemento arriba mencionado. Estuvimos allí un rato esperando que viniera a atendernos, pero ya tardaba demasiado cuando decidí acercarme a la barra y pedir dos cafés. Vino con mala cara, los cafés unicamente, los cobró y salió. Miré alrededor y vi que todos los clientes se tomaban su consumación acompañados del pincho que en este local suelen poner y muy ricos. Yo hasta puedo pasar de ello pero me parece una descortesía servir a unos y a otros, no. Hemos vuelto el miércoles, 10/5/23, me gustaría comprobar lo que se pasaría. De esta vez su mala educación fue más allá. No vino a la mesa antes a saber lo que nos apetecía tomar; todo lo contrario: se nos trajo los cafés sin procurar saber si de hecho era lo que deseábamos, lo que hacen todos los camareros educados del mundo. Sín saludarnos... no me sorprendió, entonces, que una vez más no nos trajera pinchos, aunque se podia verlos en todas las mesas alrededor. Decidí acercarme a la barra y hablarle con educación si no nos serviria algo acompañando al café y el tipo con una voz grosera contestó: "No hay nada, a esa hora todo ya se acabó, no hay churros, no hay nada.". Agradecí y volví a la mesa con ganas de salir corriendo del local y bajo ningún concepto volver; sentí ganas de llorar porque estaba explícito que se trataba de prejuicio hacia mí, una mujer con acento brasileño. Pero el malo elemento razonó que había acabado de servir a los demás clientes y ECHÓ algo en nuestra mesa que por supuesto no tocaríamos. Aguanté el llanto y antes de marchar hice caso de pedir permiso a los clientes y fotografiar cada mesa. Había una con cuatro chicas jóvenes y lo que les sirvió, el asqueroso era nada menos quw una fuente llena. Este trato discriminatorio no puede quedarse así y pienso en denunciarlo por racismo y xenofobia.
Bar de barrio de toda la vida. Lo mejor los cafés para llevar. El único bar que te pone un café grande de verdad y no el vasito normal. Y además te dan siempre un pastelito o varios. Todo por 1$002750.
Un buen lugar para tomar un vino con excelentes tapas. Trato esquisito