El sector del metal en Pontevedra cierra un convenio sin la CIG tras huelgas y movilizaciones
El sector del metal en Pontevedra ha llegado a un preacuerdo para el nuevo convenio colectivo, que abarca cuatro años y que ha sido firmado por UGT y CC.OO, pero sin la participación de la CIG. Este acuerdo sigue a más de una docena de reuniones y tres jornadas de huelga en mayo, con manifestaciones masivas en Vigo, en defensa de mejores condiciones laborales y salariales.
El acuerdo contempla un incremento salarial total del 15%, distribuidos en 2026, 2027, 2028 y 2029, con cláusulas de garantía vinculadas al IPC y límites en las subidas. Además, establece diferenciaciones salariales entre personal oficial de primera y segunda, mejoras en conceptos de trabajos peligrosos, jornada intensiva en verano en astilleros y un aumento de días de vacaciones a 24. La jornada anual se reducirá a 1.752 horas en 2027.
El acuerdo ha sido validado por UGT y CC.OO, que han valorado los avances como históricos, y ahora se someterá a las asambleas de trabajadores para su ratificación. La CIG, por su parte, ha rechazado el preacuerdo, acusándolo de traicionar las movilizaciones y de no reflejar las demandas de los empleados. La central nacionalista denuncia que el pacto no garantiza revisiones salariales automáticas ni avances en materia de jubilación y jornada continua.
Este conflicto refleja las tensiones en el sector, en un contexto donde la patronal busca estabilidad y paz social, mientras que los sindicatos alternativos consideran que los acuerdos actuales suponen una pérdida de oportunidades para los trabajadores. La falta de acuerdo con la CIG evidencia las diferencias políticas y estratégicas en la representación sindical en Galicia, y las dificultades para llegar a consensos en sectores clave como el metal.
El trasfondo político de esta situación refleja las distintas líneas de acción sindical y las presiones en un mercado laboral que vive momentos de incertidumbre. La CIG, vinculada a formaciones nacionalistas, mantiene una postura más combativa, en contraste con UGT y CC.OO, que buscan acuerdos más rápidos y con menor conflictividad. La evolución futura del convenio dependerá de la movilización interna y del contexto político más amplio en Galicia y España.
En el escenario actual, la negociación en el sector del metal en Pontevedra pone de manifiesto las tensiones entre modelos de representación y las prioridades de los diferentes actores sindicales. La resolución definitiva del conflicto será un indicador del grado de unidad en la defensa de los derechos laborales en Galicia y del impacto de las estrategias sindicales en la política laboral futura.