Ferrolterra lidera en ventas de aldeas abandonadas en Galicia, mientras Pontevedra se estanca por alta demanda y precios elevados
La comarca de Ferrolterra se posiciona como la zona más activa en la compraventa de aldeas abandonadas en Galicia, impulsada por propiedades asequibles y atractivas en localidades costeras como Valdoviño y Cariño. En contraste, Pontevedra muestra una clara desaceleración, debido a la elevada demanda que ha elevado los precios en esta región. Según datos de la gerente de Aldeas Abandonadas Real Estate, Elvira Fafián, Lugo se consolida como un referente en la comunidad, destacando por su número de aldeas disponibles y precios competitivos, aunque todavía enfrenta percepciones negativas por su carácter rural y dificultades en infraestructuras.
Este movimiento en el mercado inmobiliario rural responde a cambios sociales y económicos, que incluyen la recuperación del interés en la vida en el campo tras la pandemia y el aumento del teletrabajo. La tendencia es especialmente marcada entre jóvenes y grupos de amigos que buscan adquirir aldeas completas, no solo para residir, sino también para ocio, con un interés creciente en zonas del interior gallego y del conjunto de España. La demanda también incluye explotaciones agrarias y fincas de recreo, reflejando un interés diversificado en el sector rural.
Desde el ámbito político, estas tendencias coinciden con iniciativas gubernamentales para revitalizar el mundo rural mediante subvenciones y programas de rehabilitación. Sin embargo, la realidad en Galicia muestra un escenario de desigualdad, con regiones como Lugo enfrentando retos en infraestructura y accesibilidad, que limitan el potencial de desarrollo y la atracción de nuevos residentes. La situación se enmarca en un contexto de debate sobre políticas de cohesión territorial y el impulso a las zonas menos pobladas, en un momento en que las administraciones buscan equilibrar el crecimiento y la despoblación.
El interés en aldeas vacías también refleja un cambio en la percepción del espacio rural, que ahora es visto como una opción viable y atractiva frente a las ciudades, en un contexto de crisis habitacional y búsqueda de calidad de vida. La inversión en estas propiedades, aún más asequibles en Galicia en comparación con otras regiones del Estado, está motivada por la expectativa de un retorno social y económico, aunque no exenta de riesgos y de la necesidad de una planificación adecuada.
Este fenómeno también está vinculado a una tendencia más amplia en el mercado inmobiliario nacional, donde la demanda por espacios rurales ha crecido significativamente en los últimos años. La inversión en aldeas y fincas responde a un interés en proyectos de sostenibilidad, turismo rural y estilos de vida alternativos. La expansión de esta tendencia puede tener un impacto relevante en la economía local y en las políticas públicas orientadas a la recuperación del mundo rural en Galicia y en el conjunto de España.
En un contexto más amplio, la recuperación del interés por el rural refleja un cambio social que favorece la descentralización y la revalorización de las zonas menos pobladas. La combinación de factores económicos, sociales y políticos sugiere que la tendencia puede consolidarse en los próximos años, siempre que se aborden adecuadamente los desafíos de infraestructura, servicios y planificación territorial. Galicia, con su potencial y particularidades, se sitúa en una posición clave para aprovechar estas transformaciones en el mercado rural y en la política de cohesión territorial.