Galicia activa prealerta por escasez moderada de agua en ríos clave
La Xunta de Galicia ha declarado prealerta en dos unidades territoriales de la cuenca hidrográfica debido a una reducción significativa de los caudales en ríos esenciales para el abastecimiento. La situación afecta a los sistemas del río Lérez en Pontevedra y del río Anllóns en la Costa de A Coruña, donde los niveles de agua están por debajo de los valores habituales en verano, con caudales en descenso desde mayo.
Este escenario responde a una combinación de escasas precipitaciones en los últimos meses y temperaturas elevadas que favorecen la evaporación. La situación se ha agravado en algunos puntos, poniendo en riesgo el suministro en municipios como Pontevedra, Marín, Malpica o Zas, donde las reservas de los embalses están en torno al 89,4%, ligeramente por debajo de la media de los últimos diez años.
El impacto de esta sequía moderada va más allá de los recursos hídricos, afectando a la gestión municipal y a las políticas de consumo responsable. La Xunta recomienda a los ayuntamientos y a la ciudadanía reducir el uso del agua, especialmente en actividades no esenciales, para evitar un empeoramiento de la situación y garantizar el abastecimiento básico durante los meses de verano.
Políticamente, esta situación evidencia las limitaciones de la planificación y gestión del ciclo del agua en Galicia, en un contexto donde los cambios climáticos acentúan la vulnerabilidad de los recursos naturales. La administración autonómica ha reforzado los controles y la vigilancia, pero la previsión a largo plazo requiere de estrategias que contemplen la adaptación al cambio climático y la mejora de infraestructuras.
Desde la perspectiva política, la declaración de prealerta pone en el centro la necesidad de fortalecer los recursos y las políticas públicas en materia de sequías. La gestión eficiente del agua en Galicia, una región con una alta dependencia de recursos hídricos, será determinante para afrontar futuras crisis y evitar restricciones más severas en el suministro.
La situación actual invita a reflexionar sobre la importancia de adoptar medidas sostenibles y resilientes. La coordinación entre administraciones y la inversión en infraestructuras serán claves para garantizar la seguridad hídrica de la comunidad en los próximos años.