Galicia mantiene casi 105.400 donaciones de sangre en 2025, con mayor implicación en A Coruña
En 2025, Galicia registró un total de 105.337 donaciones de sangre, una cifra similar a la del año anterior, con una ligera variación de 40 donaciones. La participación corresponde a 73.317 personas, de las cuales 9.275 realizaron su primera donación, representando el 12,65 %. Además, el 35 % de los donantes repiten la acción más de una vez, en su mayoría entre dos y tres ocasiones.
Estos datos, presentados por la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue (ADOS), reflejan la estabilidad del sistema de donación en Galicia, que mantiene tasas por encima de la media estatal. La tasa gallega de donaciones por cada 1.000 habitantes se sitúa en 39, con una notable diferencia entre provincias, liderada por A Coruña, que alcanza 44 donaciones por 1.000 habitantes. La ciudad de Padrón destaca con la tasa más alta a nivel provincial, con 92 donaciones por cada 1.000 habitantes.
Desde un punto de vista político y social, estos datos evidencian la implicación de la ciudadanía gallega en la salud pública, en un contexto de desafíos demográficos y envejecimiento poblacional. La mayor participación en A Coruña y en ciudades como Santiago de Compostela y Vigo confirma el papel de las instituciones y campañas de sensibilización en el mantenimiento de los niveles de donación.
El perfil del donante revela una población mayoritariamente entre 43 y 70 años, lo que refleja las tendencias demográficas actuales. La directora de ADOS subrayó la necesidad de involucrar a los jóvenes, dado que su participación sigue siendo menor. La mayor parte de las donaciones se realiza mediante unidades móviles, lo que facilita el acceso y la participación de la población en las campañas.
El sistema sanitario gallego requiere aproximadamente entre 400 y 500 donaciones diarias para cubrir las necesidades hospitalarias. Los datos indican que la actividad de donación se mantiene en niveles adecuados, aunque se identifican periodos críticos en verano y Navidad, en los que se intensifican los esfuerzos de comunicación y sensibilización para garantizar la disponibilidad de sangre.
De cara al futuro, la tendencia de estabilidad en las donaciones y el incremento en la participación de ciertas provincias apuntan a un sistema consolidado, aunque persisten desafíos relacionados con la demografía y la implicación de los jóvenes. La planificación y las campañas continuarán siendo clave para mantener y mejorar estos niveles en los próximos años.