La extracción del pecio del 'Ivy' en Vigo genera controversia ecológica y patrimonial
El pasado 28 de mayo, el Boletín Oficial del Estado autorizó oficialmente la extracción del pecio del carguero 'Ivy', encallado en 1976 frente a las Islas Cíes. La operación, que implicaría retirar miles de toneladas de mineral de hierro y restos del buque, ha suscitado preocupación entre ecologistas, científicos y submarinistas profesionales. La zona se ha convertido en un hábitat marino que, tras medio siglo, alberga una biodiversidad significativa.
Este naufragio, situado al sur de Cíes, forma parte del fondo marino de la ría de Vigo, donde los restos del 'Ivy' se han convertido en un arrecife artificial que acoge especies como pulpos, congrios y bogavantes. La extracción de estos restos, además de alterar este equilibrio ecológico, podría liberar contaminantes y afectar las corrientes marinas, según expertos en ecología y biología marina.
Desde una perspectiva patrimonial, el interés por restos de naufragios en Galicia está regulado por la legislación, que establece un umbral de 100 años para su protección. El 'Ivy', con casi 50 años hundido, no cumple aún con estos requisitos. Sin embargo, su valor ecológico, social y turístico es indiscutible para colectivos locales y profesionales del buceo.
El debate en el ámbito político y administrativo se centra en equilibrar los posibles beneficios económicos, estimados en unos pocos millones de euros por la carga de mineral, con los riesgos ambientales y patrimoniales. La normativa vigente exige informes ambientales previos y una evaluación exhaustiva de los riesgos antes de autorizar cualquier operación de extracción.
En el contexto actual, la iniciativa refleja una tendencia a priorizar intereses económicos sobre la conservación del patrimonio natural y cultural. La decisión de avanzar con la extracción puede marcar un precedente en la gestión de pecios en la comunidad, poniendo en duda la sostenibilidad de operaciones similares en el futuro.
De cara al futuro, la protección del fondo marino en Galicia requiere una regulación más rigurosa que contemple tanto el valor ecológico como el patrimonial. La experiencia del 'Ivy' podría impulsar un marco legal más claro y efectivo para salvaguardar estos ecosistemas y su historia, en un contexto de creciente interés por la conservación marina y patrimonial.