Los huertos urbanos en Galicia crecen un 20% en los últimos cinco años, impulsados por políticas municipales y el interés en la sostenibilidad
En Galicia, aproximadamente 826 personas gestionan huertos urbanos en seis municipios, con un incremento cercano al 20% en los últimos cinco años. La mayoría de estos espacios se destina al autoconsumo y a la formación en agricultura ecológica, en un contexto de creciente interés por la sostenibilidad y la alimentación saludable. La administración local ha promovido estos proyectos mediante programas de formación y asignación de parcelas, en línea con las políticas municipales a favor de la economía circular y el fomento del consumo local.
Este aumento está enmarcado en un panorama político donde las administraciones gallegas, especialmente en ayuntamientos como A Coruña y Vigo, han reforzado su compromiso con iniciativas verdes y sostenibles. La tendencia responde también a una respuesta social frente a los desafíos de la crisis climática y la inseguridad alimentaria, promoviendo prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente y la participación vecinal.
Los huertos urbanos se han convertido en un elemento clave en la agenda política local, buscando fortalecer la cohesión social y promover hábitos de vida más saludables. La inversión en estos espacios responde a políticas de desarrollo sostenible y a la sensibilización ciudadana sobre la importancia del consumo ecológico, en un momento en que la Xunta de Galicia apuesta por la transición ecológica como pilar de su estrategia ambiental y económica.
En este contexto, la formación y el acceso a estos espacios se han democratizado, con programas que incluyen cursos y actividades educativas dirigidas a diferentes niveles de experiencia. La participación en estos huertos no solo fomenta el autoconsumo, sino también el trabajo colectivo y la integración social, alineándose con los objetivos políticos de inclusión y sostenibilidad en la región.
El auge de los huertos urbanos en Galicia refleja una tendencia más amplia en España, donde las políticas públicas y la ciudadanía buscan alternativas ecológicas frente a los modelos de producción tradicionales. La iniciativa contribuye a reducir la huella ecológica, promover la economía local y fortalecer la conciencia ambiental, en un momento en que la agenda política prioriza la lucha contra el cambio climático y la protección del medioambiente.