Septiembre registra un aumento del 14% en peregrinos en el Camino de Santiago
El mes de septiembre ha experimentado un crecimiento del 14% en el número de peregrinos que recorren el Camino de Santiago, alcanzando una media de casi 3.000 compostelas entregadas diarios. Esto sitúa a septiembre como el segundo mes con mayor afluencia en 2026, solo por detrás de la Semana Santa. La tendencia refleja un cambio en los patrones de peregrinación, con una preferencia creciente por realizar el Camino en meses de primavera y otoño, para evitar las aglomeraciones y el calor del verano.
Este fenómeno se enmarca en un contexto donde la desestacionalización del turismo jacobeo se vuelve cada vez más marcada, especialmente con la proximidad del Año Santo 2027. La afluencia de peregrinos extranjeros, en particular desde Estados Unidos, Italia, Alemania, Inglaterra y Portugal, ha contribuido a una mayor diversificación geográfica en las rutas y en la procedencia de los caminantes. La ruta más elegida sigue siendo el Camino Francés, con un 42% de los peregrinos, y Sarria continúa siendo el punto de partida preferido para muchos, con un 31% de los casos.
Estas cifras también reflejan un impacto en la infraestructura y servicios del Camino, como la capacidad de alojamiento, que en ocasiones se ve desbordada, como ocurrió en Sarria el pasado fin de semana. Sin embargo, las autoridades locales y la Xunta aseguran que la red pública de hospedaje cuenta con recursos suficientes para atender a la demanda habitual. La medición mediante sensores indica que más de 700.000 personas habrían realizado el Camino en 2026, aunque solo unas 467.000 han recibido la compostela oficial, lo cual evidencia un interés creciente que va más allá de los registros formales.
El aumento en la afluencia de peregrinos plantea también cuestiones sobre la gestión del patrimonio cultural y natural, así como su impacto en las comunidades locales. La tendencia a preferir meses menos saturados puede favorecer una distribución más equilibrada del turismo, reduciendo presiones en los centros urbanos y en los espacios naturales. La planificación y regulación del Camino, en vista del próximo Año Santo, serán clave para mantener la sostenibilidad del fenómeno jacobeo.
En perspectiva, la creciente popularidad del Camino de Santiago en periodos fuera de la temporada alta refleja cambios en las preferencias turísticas y en la estrategia de gestión del patrimonio. La desestacionalización se presenta como un desafío y una oportunidad para las administraciones públicas y los actores privados, que deberán adaptar infraestructuras y servicios para garantizar una experiencia segura y sostenible en los próximos años, especialmente con la celebración del Año Santo 2027.