Galicia inicia una campaña de control de alcohol y drogas en conductores hasta el 19 de julio
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha una campaña de control de alcohol y drogas al volante en Galicia, que se extenderá durante una semana, hasta el 19 de julio. La iniciativa contempla la realización de miles de pruebas en zonas urbanas y áreas de turismo, con especial énfasis en municipios costeros y zonas de ocio.
Esta campaña se realiza en un contexto de incremento en la movilidad y el turismo estival, en un marco de mayor presencia de conductores y peatones en las vías públicas. La estrategia busca reforzar la vigilancia en puntos críticos y promover la colaboración con los ayuntamientos y policías locales para reducir riesgos asociados al consumo de sustancias en la conducción.
Los datos del año pasado evidencian la persistencia del problema: en Galicia, en una campaña similar, se realizaron más de 31.000 pruebas, con cerca de 1.000 resultados positivos. La provincia de A Coruña lideró en número de controles y positivos, destacando la gravedad del fenómeno en zonas urbanas y turísticas.
El consumo de alcohol y drogas en conductores sigue siendo un factor relevante en la siniestralidad vial. En 2024, estas sustancias estuvieron presentes en el 12 % de los accidentes con víctimas, y en más de un cuarto de los siniestros mortales, con 273 casos relacionados. Los datos también muestran un aumento en el porcentaje de conductores fallecidos con positivo en alcohol, alcanzando el 29 %.
El Ministerio del Interior y la DGT subrayan que la única tasa segura de alcohol es cero. Efectos como el aumento del tiempo de reacción, la percepción distorsionada de la velocidad o problemas de visión incrementan notablemente el riesgo de accidentes, especialmente en épocas de alta afluencia turística y ocio.
Este tipo de campañas refuerzan la necesidad de establecer políticas de control más estrictas y de concienciar a la ciudadanía sobre los peligros asociados al consumo de sustancias en la conducción. La tendencia apunta a una mayor vigilancia y a un refuerzo en las sanciones, en un escenario donde la seguridad vial sigue siendo prioridad.