Galicia mantiene varios incendios activos en Ourense, Pontevedra y A Coruña
Este domingo, Galicia enfrenta múltiples focos de incendio forestal. Uno en Moaña (Pontevedra), declarado a las 12:08 horas, aún sin estimación oficial de hectáreas afectadas. Paralelamente, en Ourense, un incendio ocurrido el sábado en O Riós ha quemado 30 hectáreas y en Melón se dio por estabilizado un incendio que arrasó 5 hectáreas. Además, en Lousame (A Coruña), un incendio en Lesende afectó a unas 20 hectáreas y se estabilizó en la mañana del sábado.
Estos siniestros ocurren en un contexto de alta vulnerabilidad por las condiciones climáticas y el incremento de temperaturas, factores que incrementan la probabilidad de nuevos focos y dificultan las labores de extinción. La Xunta movilizó recursos especializados, incluyendo helicópteros, brigadas y motobombas, para intentar controlar la situación.
El aumento de incendios en Galicia responde a una combinación de factores: sequía persistente, temperaturas elevadas y una gestión forestal que ha sido cuestionada en los últimos años. La prioridad ahora es la protección de las zonas rurales y de los núcleos de población cercanos, evitando que las llamas salgan de control.
Desde el punto de vista político, estas emergencias reactivan debates sobre la eficacia de las políticas de prevención y la inversión en recursos para la extinción. La Xunta ha reiterado su compromiso de incrementar la vigilancia y mejorar la capacidad de respuesta, aunque la presión social y política exige resultados concretos a corto plazo.
El contexto más amplio revela que los incendios forestales en Galicia no solo representan una amenaza ecológica, sino también una carga social y económica. La recuperación de las áreas afectadas, así como la prevención de futuros siniestros, requerirá una planificación integral y sostenida en el tiempo, en un escenario de cambio climático que parece intensificar estos eventos.