La deuda de Galicia alcanza los 12.010 millones en 2025, aunque su peso relativo baja al 13,9%
Al cierre de 2025, la deuda pública de Galicia ascendió a 12.010 millones de euros, lo que representa un incremento de 74 millones respecto al año anterior, equivalente a un aumento del 0,6%. No obstante, su peso en el Producto Interior Bruto (PIB) se situó en el 13,9%, siete décimas menos que en 2024, reflejando una tendencia a la reducción relativa en comparación con el crecimiento económico regional. En términos absolutos, esta cifra mantiene a Galicia por debajo del umbral del 14% del PIB, un límite que la ley considera como referencia de estabilidad financiera.
Este contexto se enmarca en un escenario político donde las administraciones autonómicas enfrentan una gestión compleja de sus finanzas en un entorno marcado por la recuperación tras la pandemia, la presión de los compromisos sociales y la necesidad de cumplir con los límites de deuda impuestos por la normativa europea. La Xunta ha insistido en que los esfuerzos por mantener un equilibrio fiscal compatible con la inversión y el bienestar social siguen siendo prioritarios, pese a las dificultades para reducir la ratio de deuda respecto al PIB.
Desde el punto de vista político, estas cifras adquieren mayor relevancia en un contexto de debates sobre la sostenibilidad de la deuda pública y las políticas de austeridad. La posición de Galicia, con un nivel de deuda relativamente contenido, contrasta con otras comunidades autónomas como la Valenciana o la Región de Murcia, cuyo endeudamiento se sitúa en porcentajes muy superiores, superando incluso el 40% del PIB. La gestión del gasto y la planificación presupuestaria siguen siendo temas centrales en la agenda política autonómica y estatal.
En el ámbito nacional, la deuda total de las administraciones públicas cerró 2025 en 1,698 billones de euros, incrementándose en términos absolutos pero reduciendo su peso en relación con el PIB, situándose en el 100,7%. Este nivel, aunque sigue siendo alto, refleja la tendencia a la moderación en el crecimiento de la deuda, en un contexto de esfuerzos por cumplir los objetivos de estabilidad financiera en medio de las incertidumbres económicas globales.
De cara al futuro, las previsiones del Gobierno apuntan a una ligera reducción de la relación deuda/PIB en los próximos años, llegando al 99,1% en 2028 y proyectando un descenso progresivo hasta el 76,8% en 2041. Sin embargo, aún no está claro cuándo se logrará reducir la deuda pública por debajo del umbral del 60% recomendado por Bruselas, en medio de los desafíos derivados de la inflación, el impacto de conflictos internacionales y las medidas económicas que se están implementando en respuesta a estos factores.