La falta de apoyos especializados para autistas en Galicia persiste tras 20 años
La Asociación Gallega de Asperger (Asperga) ha solicitado mayor apoyo especializado para las personas autistas en Galicia, en el marco de su vigésimo aniversario. La entidad, que atiende a aproximadamente 1.000 personas anualmente en sus centros de A Coruña y Santiago de Compostela, denuncia que las dificultades en diagnóstico, inclusión y acceso a recursos públicos siguen siendo una realidad. La conmemoración, bajo el lema '20 años de voces autistas', reunió a familiares, profesionales y representantes institucionales para reflexionar sobre los avances y los retos futuros.
Desde su fundación en 2003, Asperga ha evolucionado hasta convertirse en un referente en servicios de diagnóstico, atención terapéutica, orientación laboral y apoyo a la vida adulta. Sin embargo, a pesar de los progresos en sensibilización social, la entidad advierte que aún existen importantes obstáculos, particularmente en la atención en la adolescencia y adultez, así como en la integración educativa y laboral.
Las dificultades persisten en parte por la insuficiencia de recursos públicos específicos y la dependencia de las entidades sociales para ofrecer atención especializada. Esto genera una carga económica significativa para las familias y limita la disponibilidad de apoyos flexibles y adaptados a las necesidades individuales. La invisibilización y los estereotipos continúan dificultando una comprensión real del autismo.
Desde el ámbito político, la comunidad autónoma ha incrementado inversiones en sensibilización, pero todavía no ha desarrollado una estrategia integral para mejorar el diagnóstico y los recursos en todas las etapas de la vida. La falta de una política pública coordinada y suficiente retrasa la integración social y laboral, dejando a muchas personas autistas en situación de vulnerabilidad.
Mirando hacia el futuro, expertos y familiares coinciden en la necesidad de reforzar los recursos públicos, promover la inclusión y erradicar los prejuicios. La sociedad gallega enfrenta el reto de construir un entorno realmente accesible y respetuoso con la neurodiversidad, en línea con los compromisos políticos y sociales actuales.