La Xunta garantiza que el vertido de Tordoia no afectará a Santiago
La Xunta de Galicia ha confirmado que el vertido de purín ocurrido en Tordoia, en la provincia de A Coruña, no llegará a Santiago de Compostela ni afectará al suministro de agua potable en la ciudad. La contaminación, generada en una explotación ganadera, se mantiene controlada a unos 20 kilómetros de la capital gallega, con mediciones que muestran parámetros en niveles seguros.
El incidente se produjo tras una alerta recibida por el 112, lo que activó un dispositivo de emergencia que incluyó la colaboración del Ayuntamiento de Tordoia, despliegue de cisternas y la instalación de barreras naturales. Hasta ahora, las analíticas confirman que el río Tambre mantiene niveles por debajo de los límites de riesgo, descartando riesgos para la salud pública o cortes en el abastecimiento.
Desde la administración local y autonómica, se ha adoptado una postura de tranquilidad. El Ayuntamiento de Santiago ha reforzado medidas preventivas como la suspensión del riego y el uso responsable del agua, ante la posibilidad de que la contaminación pudiera acercarse a la ETAP. La Guardia Civil investiga el origen y permisos del vertido, en coordinación con las autoridades ambientales.
El contexto político refleja la preocupación por la gestión ambiental y la responsabilidad en actividades ganaderas, un tema que ha generado debate en la comunidad. La Xunta, en línea con su política de protección del medio ambiente, ha reiterado su compromiso de mantener bajo control este tipo de incidentes, que evidencian la necesidad de fortalecer la regulación del sector.
Este suceso también evidencia la importancia de contar con protocolos de emergencia efectivos y una coordinación estrecha entre administraciones, especialmente en un momento donde la protección del recurso hídrico y la salud pública son prioritarios. La investigación continúa para esclarecer responsabilidades y prevenir futuros episodios.
De cara al futuro, la atención se centrará en mejorar la vigilancia ambiental y en promover prácticas ganaderas sostenibles. La experiencia refuerza la necesidad de reforzar la legislación y los controles para reducir riesgos asociados a vertidos accidentales en la comunidad gallega, con un enfoque en la prevención y la protección del entorno.