Los embalses gallegos bajan del 50% y quedan entre los peores datos de España
La reserva de los embalses gallegos cae al 49,2%, por debajo de la media española del 56,8%. Miño-Sil y Galicia Costa, entre las peores cifras del país.
La reserva de los embalses de Galicia cae al 49,2% de su capacidad, con 1.828 hectómetros cúbicos almacenados. Son 59 menos que la semana anterior y el dato queda por debajo del 50% por primera vez en el último periodo analizado, según los datos publicados este martes por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
El descenso sitúa a Galicia en una posición delicada dentro del conjunto del país. La media nacional se sitúa en el 56,8%, lo que deja a la comunidad unos siete puntos y medio por debajo. Solo algunas cuencas del Cantábrico, del Duero y del Ebro presentan niveles similares o inferiores.
La situación es especialmente visible en las dos grandes cuencas gallegas. La de Galicia Costa baja al 45,5%, con 311 hectómetros cúbicos, lo que la convierte en la tercera peor de España. Aunque supera el nivel de hace un año, queda por debajo de la media de la última década. La cuenca Miño-Sil, la de mayor capacidad de la comunidad, desciende al 50,1% y ocupa también los últimos puestos del ranking nacional, con un volumen inferior tanto al de hace un año como al promedio decenal.
El contraste con otras zonas del país es notable. Mientras la vertiente atlántica se mantiene en el 58,9%, las lluvias recientes se han concentrado en el Mediterráneo, dejando a las cuencas del noroeste con menos aportes en los últimos días. Este desequilibrio territorial explica en parte la diferencia de reservas entre comunidades.
En términos de gestión, el dato obliga a vigilar el consumo hídrico en los próximos meses, en un contexto en el que los embalses gallegos deben atender usos hidroeléctricos, agrícolas y de abastecimiento. Las administraciones autonómica y estatal deberán coordinar sus previsiones si las precipitaciones de otoño e invierno no revierten la tendencia.
La evolución de las próximas semanas será clave para saber si la caída es coyuntural o forma parte de una tendencia más prolongada. Galicia, con una pluviometría históricamente alta, se enfrenta a un escenario en el que la falta de lluvias sostenidas en el noroeste pone a prueba unas reservas que, hasta hace poco, parecían holgadas.