Perelló subraya la inadmisibilidad de cuestionar la honestidad judicial en debates públicos
La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, afirmó que todas las resoluciones judiciales son susceptibles de debate, salvo aquellas que cuestionen la integridad profesional de los jueces. Este pronunciamiento se realizó en el contexto de las XIX Jornadas Jurídicas 'Román García Varela' en Sarria, Lugo.
La declaración se enmarca en un momento de tensión política y social en España, donde la independencia judicial ha sido objeto de polémica, especialmente en relación con decisiones judiciales que afectan a distintos actores políticos y económicos. La crítica pública a los jueces, en ocasiones, ha sido utilizada para cuestionar la credibilidad del sistema judicial.
Perelló enfatizó que la crítica y el debate sobre las resoluciones judiciales son parte del funcionamiento democrático. Sin embargo, advirtió que atacar la honestidad de los jueces constituye un límite que no debe ser sobrepasado, pues ello puede socavar la confianza en el Estado de Derecho y la independencia judicial.
Desde el punto de vista político, estas declaraciones reflejan la necesidad de blindar la justicia frente a presiones externas, en un momento en que diferentes sectores han señalado supuestas vulnerabilidades en la separación de poderes. La independencia judicial sigue siendo un pilar fundamental para la estabilidad del sistema democrático en España.
De cara al futuro, la presidenta del CGPJ llamó a fortalecer los mecanismos internos de revisión y transparencia, para garantizar que las resoluciones puedan ser revisadas sin que ello afecte la percepción de imparcialidad. La protección de la independencia judicial continúa siendo una prioridad en un contexto de creciente participación social y mediática.
En definitiva, estas palabras refuerzan el compromiso institucional con un sistema judicial que, pese a las dificultades, mantiene su función de tutela de derechos y garantías democráticas, en un contexto político marcado por la tensión y la necesidad de consolidar la confianza en las instituciones.