El 061 de Galicia atendió a más de 2.200 personas en accidentes de tráfico este verano
Durante el verano, el servicio de Urgencias Sanitarias de Galicia-061 asistió a 2.233 personas en 1.745 accidentes de tráfico en la comunidad. Estas cifras corresponden al período comprendido entre el 26 de junio y el 6 de septiembre, reflejando un incremento en la movilidad y en los desplazamientos estivales.
El contexto refleja la importancia de la coordinación en la atención de emergencias, dado que se gestionaron más de 2.200 llamadas relacionadas con accidentes. La distribución por provincias muestra que A Coruña y Pontevedra concentraron la mayor parte de los siniestros, evidenciando áreas con mayor circulación y riesgo en estas fechas. La presencia de recursos como helicópteros y ambulancias de soporte vital avanzado subraya la complejidad de la respuesta sanitaria en accidentes de tráfico.
Las implicaciones de estos datos apuntan a la necesidad de reforzar campañas de seguridad vial y mejorar las infraestructuras en las principales rutas de Galicia. La elevada cantidad de asistencias y traslados pone de manifiesto la carga que soporta el sistema sanitario en temporada de mayor movilidad. Además, el perfil de los heridos, con una proporción significativa en el rango de edad de 45 a 59 años, demanda estrategias específicas de prevención y sensibilización.
Desde una perspectiva política, estos datos evidencian la importancia de dotar de recursos adecuados a los servicios de emergencia y de diseñar políticas que reduzcan la siniestralidad vial. La situación también invita a analizar las políticas de infraestructura y regulación en las carreteras gallegas, en un contexto donde la movilidad y la seguridad pública son prioridades.
Mirando hacia el futuro, la tendencia de aumento en desplazamientos y la posible mejora en la atención sanitaria plantean la necesidad de fortalecer la prevención y la formación vial. La crisis sanitaria y las restricciones de movilidad pasadas han modificado patrones de desplazamiento, por lo que las administraciones deben adaptar sus estrategias para reducir la siniestralidad y garantizar una atención eficaz en emergencias.