La Xunta incrementa a 35 las parroquias en riesgo y revisa a la baja su meta de conservación para 2026, buscando prevenir la pérdida de 29.000 hectáreas.
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 28 de marzo.
La administración gallega ha establecido un ambicioso plan contra incendios (Pladiga) que busca limitar el área quemada en Galicia a un máximo de 29.207,4 hectáreas para el año 2026. Este nuevo objetivo representa un significativo aumento cercano a las 10.000 hectáreas en comparación con la meta anterior de 18.554,5 hectáreas, fijada hace un año. El dato se deriva de la superficie media devastada en la última década, especialmente tras un 2025 catastrófico que dejó 118.763,5 hectáreas en cenizas.
La propuesta, a la que ha tenido acceso Europa Press, está a la espera de ser ratificada por el Consello de la Xunta. Esta meta es la más elevada que se ha fijado en los últimos diez años; para encontrar un objetivo más drástico hay que remontarse a 2014, cuando se superaron las 30.000 hectáreas. Si se descartan los extremos de la serie estadística, la cifra “ideal” se sitúa por debajo de las 21.338,8 hectáreas afectadas.
Asimismo, se pretende reducir el número total de incendios a no más de 282, en comparación con los 310 reportados en 2025, y limitar las Situaciones de Emergencia de nivel 2 a un máximo de 26. Este último dato refleja las 104 alertas de dicho nivel que se registraron en 2025, sobre todo en la provincia de Ourense, donde se declaró esta situación en varios períodos de agosto, frente a solo una situación registrada en 2024.
En el ámbito de la legislación, el departamento de Medio Rural tiene como objetivo avanzar con el anteproyecto de ley de prevención y control de incendios, que ha sufrido retrasos desde su anuncio en 2021 tras los devastadores incendios de 2017. También se contempla la implementación de un proyecto experimental de colaboración con la comunidad local para mejorar la vigilancia en los montes, que han sido responsables del 56% de los fuegos en la última década.
De acuerdo a las directrices de años anteriores, los incendios que superen las 25 hectáreas deberán mantenerse por debajo del 2% del total, mientras que aquellos de una hectárea o menos representarán más del 70% del total de incidentes.
El plan también propone una reducción del tiempo de respuesta a los incendios a menos de 22 minutos, además de disminuir el tiempo total de extinción de fuegos a menos de seis horas y 18 minutos.
En términos de parroquias con alto riesgo de incendios, el número se incrementa a 35, representando un aumento significativo con respecto a las 26 del año anterior. La mayoría de estas parroquias se localizan en Ourense (26), seguidas de cinco en Pontevedra y cuatro en A Coruña, sin registrar ninguna en Lugo.
En comparación con el año previo, se han identificado 11 nuevas parroquias en riesgo: dos en Maceda, dos en A Mezquita, y otras repartidas por diversas localidades de la provincia de Ourense. Solamente dos parroquias han sido eliminadas de la lista, gracias a mejoras en sus condiciones.
Las parroquias de alto riesgo se definen como aquellas que han registrado un promedio de siete o más incendios anuales en los últimos cinco años, o que han sufrido incendio superiores a las 200 hectáreas en la última década.
En concreto, A Gudiña es el municipio con el mayor número de estas parroquias de alto riesgo, alcanzando un total de cuatro, seguido de A Mezquita con tres. Otros municipios de Ourense también figuran en la lista, así como localidades en Pontevedra y A Coruña.
En el informe presentado, el Gobierno gallego admite que muy pocos de los objetivos fijados para 2025 se alcanzaron, debido a la magnitud de los incendios de agosto, catalogándolos como un año muy negativo en términos de severidad e incidentes.
Las 118.763,5 hectáreas quemadas en 2025 representan el tercer peor dato en la historia, solo superado por los incendios masivos de 1989 y 1978.
Se registraron 18 incendios que superaron las 500 hectáreas y, en total, 111.874,9 hectáreas, lo que constituye el 94,2% de la superficie quemada.
La mayor parte de los incendios se concentró en la provincia de Ourense, donde se quemaron 101.584 hectáreas, mientras que las cifras en Lugo, Pontevedra y A Coruña fueron considerablemente más bajas.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha anunciado recientemente que se incrementará el personal y los recursos disponibles. Se prevé la incorporación de 42 nuevas brigadas en áreas de alto riesgo, que sumarán 168 efectivos adicionales.
En el nuevo plan Pladiga 2026 se destaca que estos 168 nuevos puestos de trabajo estarán bajo la responsabilidad de una entidad pública, conformando equipos de brigadas con 126 peones y 42 jefes. Además, se gestionarán 3.069 trabajadores de la Xunta durante el periodo de alto riesgo, lo que representa un ligero aumento respecto al año anterior.
La efectividad del personal en áreas de alto riesgo aumentará, con un total de 5.412 trabajadores de diversas administraciones, lo que implica un refuerzo de 213 efectivos en comparación con 2025. No obstante, el Gobierno gallego estima contar con hasta 7.000 operadores en caso de emergencia durante la temporada estival.
Se prevé también un refuerzo de la Unidad de Directores de Extinción de la Xunta (UDEX), que pasará de seis a 15 expertos dedicados a la lucha contra los incendios forestales.
Además, se incorporarán cuatro nuevas aeronaves, incluyendo dos aviones de carga, un avión para coordinación y un helicóptero pesado, alcanzando un total de 24 aeronaves bajo la administración de la Xunta, además de entre nueve y diez aeronaves estatales.
Para 2026, la Xunta planea adquirir ocho motobombas para el servicio contra incendios y cinco máquinas hidrostáticas polivalentes.
Estas estrategias se complementan con innovaciones tecnológicas, como la integración de tres drones en colaboración con Abanca para áreas complicadas, un aumento del número de cámaras de vigilancia, y la implementación de inteligencia artificial para la detección de fuegos, además de una nueva aplicación móvil para que los ciudadanos informen sobre incendios.
El Pladiga estima que en 2026 se intervendrá en un total de 33.880,4 hectáreas, lo que supone un aumento considerable respecto a las cerca de 20.000 hectáreas de 2025.
Se contará con 551 brigadas enfocadas en la prevención, lo que significa un incremento de medio centenar respecto al año anterior, totalizando 2.789 efectivos a través de distintas modalidades.
Por último, 284 localidades están actualmente adheridas al convenio de limpieza de franjas secundarias, cuyo presupuesto se ha duplicado a 25 millones.
El informe resalta que, en la última década, un tercio de los parques naturales gallegos se han visto afectados por incendios, con 15.615 hectáreas quemadas y 188 incendios reportados. El parque Baixa Limia-Serra do Xurés ha sido el más afectado.
En resumen, los últimos diez años han dejado una huella significativa, con la destrucción de 119.930 hectáreas en espacios protegidos de la Red Natura.