El control del AVE Ourense-Santiago pasará a Ourense tras el accidente de Urda
Adif trasladará a Ourense el control del AVE Ourense-Santiago, hoy gestionado desde Atocha, en un contexto marcado por el accidente de Urda.
Adif trasladará a Ourense el control del tráfico del AVE entre Ourense y Santiago, que hasta ahora gestiona el centro de Atocha en Madrid. El nuevo centro regional, que se está construyendo en la antigua estación de San Francisco, asumirá también la red convencional gallega de tres anchos de vía, con 1.151 kilómetros bajo su supervisión.
El cambio llega en un momento sensible. El pasado miércoles, un accidente entre un AVE y un Iryo en Urda (Toledo) dejó al menos 69 fallecidos, y la línea Ourense-Santiago estuvo en el foco informativo por ese motivo. El control del tramo gallego desde Madrid no guarda relación directa con lo ocurrido en Toledo, pero la decisión se inscribe en un debate más amplio sobre la gestión de la seguridad ferroviaria.
Actualmente, el centro de regulación de Ourense emplea a unas diez personas que controlan toda la red convencional gallega, salvo los tramos de alta velocidad recientemente construidos. La instalación, con un presupuesto de 1,1 millones de euros anunciado en septiembre de 2024, incluirá un videowall de 35,14 metros cuadrados y nuevo software de gestión. Adif no ha publicado plazos concretos para su puesta en servicio.
Con el nuevo esquema, el límite de control de Ourense se desplazará de Taboadela a Seixalbo, un tramo que actualmente está en plataforma sin vía. Desde Atocha se gestionará el trayecto Madrid-Seixalbo, mientras que el tramo Taboadela-Seixalbo quedará bajo responsabilidad del centro ourensano.
El trasfondo técnico es relevante. El sistema LZB, instalado en la línea Madrid-Sevilla en 1992 y considerado obsoleto por parte de los expertos, fue el que falló en Urda y provocó la parada de los trenes. Adif está migrando esa línea al sistema ERTMS, que ya opera en el eje atlántico gallego con pocas incidencias. En Angrois, donde en 2013 descarriló un Alvia con 80 víctimas, este sistema de control automático de velocidad se implantó en agosto de 2023, diez años después del accidente. La obra se adjudicó en 2015 con previsión de conclusión en 2017, y el retraso se atribuyó a la complejidad técnica y a la necesidad de mantener la circulación.
La descentralización del control hacia Galicia responde a la necesidad de modernizar y unificar instalaciones que, según fuentes del sector, presentaban carencias. Queda por ver si el nuevo centro cumplirá los plazos anunciados y si la migración tecnológica en el resto de la red española avanza al mismo ritmo que en el eje atlántico.